LA IMPORTANCIA DE CUMPLIR UNA PROMESA: MI PRIMER VIAJE A ROMA

Como no podía ser de otra manera, en este primer post sobre mis viajes realizados os voy a hablar de mi primera escapada a la ciudad eterna, Roma.

Por razones personales, este viaje a la capital italiana tenía un valor sentimental enorme para mí y era una promesa que arrastraba desde muchos (demasiados) años, por lo que el pasado mes de febrero me levanté una mañana pensando “de este verano no pasa”. Así fue, en julio tuve la oportunidad de pasar cuatro días inolvidables en Roma.

Teniendo en cuenta lo mucho que tengo que contar sobre este viaje, ahora voy a centrarme exclusivamente en todo lo que descubrí el día de mi llegada.

Llegué al aeropuerto de Fiumicino sobre las nueve y media de la mañana y, aunque las posibilidades de llegar a la capital de Italia son diversas (para más info os recomiendo la web http://www.enroma.com/aeropuertofiumicino.htm, donde encontraréis todos los datos que podáis necesitar), utilicé el tren Leonardo Express para llegar a la ciudad.

Estos trenes salen cada 30 minutos del aeropuerto y llegan hasta la estación ferroviaria principal de la ciudad eterna, Roma Termini. Tardan sólo 31 minutos en llegar y el precio del billete es de 14 euros.

Trenes Leonardo Express de Roma
Trenes Leonardo Express de Roma

A pesar de que empezaba este viaje en solitario, nada más llegar al aeropuerto, conocí a dos mujeres muy simpáticas de Martorell, una ciudad de la provincia de Barcelona, que comenzaban este magnífico viaje con la misma ilusión que yo.

Àngels y Charo fueron claves en este viaje, más adelante os contaré por qué…

Al llegar a Termini, me dirigí inmediatamente a mi lugar de alojamiento, el Hotel Esposizione, un edificio modesto, muy tranquilo y bien ubicado (en Via Nazionale), ideal para quienes visitan Roma con la intención de utilizar el hotel únicamente para descansar.

Ya descargada de maletas, mi “obsesión” era la de callejear sin descanso por la ciudad, así que bajé toda la Via Nazionale en dirección a la Piazza Venezia para conocer de cerca algunos de los monumentos principales de la ciudad.

Minutos después, casi sin esperarlo, prácticamente me quedé sin aliento y no por cansancio, sino de puro asombro al encontrarme de frente con el Monumento a Vittorio Emanuele II. Aquí tenéis una foto para que podáis valorar vosotros mismos:

Monumento a Vittorio Emanuele II, Roma
Monumento a Vittorio Emanuele II, Roma

Este edificio situado en Piazza Venezia fue inaugurado en 1911 para homenajear a Vittorio Emanuele II, primer rey de Italia tras su unificación, y uno de sus principales atractivos son las vistas panorámicas que pueden disfrutarse desde la terraza situada a la altura de las cuadrigas.

No obstante, deciros que su majestuosidad es tan impresionante que no es imprescindible acceder al edificio para que esta imagen quede bien grabada en vuestra memoria.

Seguidamente, atravesando por la derecha la Piazza Venezia, os cruzaréis con el Area Sacra, una excavación romana que no pasa desapercibida ante las ojos de ningún caminante de la zona, y que es uno de los incontables ejemplos de arquitectura clásica que podréis disfrutar en la capital italiana.

En este momento de mi viaje y asombrada ante tal recinto, no podía imaginar que esto no sería “nada” en comparación con lo que vería los días posteriores…

Area Sacra, Roma
Area Sacra, Roma

Recuperada del impacto, continué mi rumbo por las calles próximas al lugar en dirección a la Piazza della Rotonda, donde se encuentra el conocido Pantheon o Templo de Agripa, una de las obras maestras arquitectónicas de la capital italiana.

La construcción del Panteón actual se llevó a cabo en tiempos de Adriano, en el año 126 d.C. La entrada al edificio es gratuita y puede visitarse de lunes a sábado de 08:30 a 19:30 hrs (domingos de 9 a 18 hrs).

Cartel de la Piazza della Rotonda, en Roma
Cartel de la Piazza della Rotonda, en Roma
Pantheon romano, también conocido como Templo de Agripa
Pantheon romano, también conocido como Templo de Agripa

En este punto del día me quedé literalmente sin palabras porque, si mi memoria no me falla, en mi vida había visto un monumento correspondiente a la Roma Imperial tan bien conservado y que reflejase de un modo tan increíble la perfección de las formas clásicas.

Si como yo, tenéis la suerte de encontrar a algún violonchelista en la plaza amenizando el momento, difícilmente podréis evitar que el vello se os ponga de gallina.

Para saborear la escena con más tranquilidad, decidí descansar y disfrutar de las vistas en la terraza de una de las múltiples cafeterías que encontraréis en la Piazza della Rotonda y realmente creo que vale la pena hacer este alto en la camino, aunque, no os sorprendáis, los precios en la zona son elevados (me cobraron 5 euros por un zumo de manzana).

Atravesando la plaza de izquierda a derecha, por la calle Salita de Crescenzi y siguiendo las indicaciones, podréis seguir vuestro paseo y fácilmente llegaréis a una de las plazas más bonitas y concurridas de Roma: la impresionante Piazza Navona.

Esta es sin duda alguna una de las plazas más populares y animadas de la ciudad, lugar donde el turismo y el arte se dan de la mano para ofrecer, en mi opinión, una de las estampas más agradables de este viaje.

Repleta de restaurantes y bares, Piazza Navona es un buen lugar para relajarse un poco y admirar sus tres fuentes con detalle. La Fontana dei Quattro Fiumi (“fuente de los cuatro ríos”) es la principal de ellas y fue construida por Bernini en 1651.

Aguarda alguna que otra curiosidad interesante, pero no voy a desvelaros el secreto… Forma parte de su gracia al visitarla…  🙂

Detalle de la Fontana dei Quattro Fiumi, de Bernini
Detalle de la Fontana dei Quattro Fiumi, de Bernini
Piazza Navona
Piazza Navona
Fontana del Nettuno, en Piazza Navona
Fontana del Nettuno, en Piazza Navona

Tras mi paso por este estratégico punto de la ciudad, mi mente ya iba varios metros por delante de mis pies y sólo pensaba en encontrar uno de los lugares más conocidos de Roma: la inolvidable Fontana di Trevi.

Perdiéndome por las proximidades de Via del Corso, finalmente encontré una de las distintas travesías que te llevan a Piazza di Trevi y, distraída por el magnífico ambiente de la zona, cuando quise darme de cuenta allí estaba ella, pidiendo a gritos una fotografía.

El “problema” es que es realmente difícil contentarse con una sola…

La increíble Fontana di Trevi, en Roma
La increíble Fontana di Trevi, en Roma

Después de tirar diferentes monedas por petición de mi entorno más cercano, me detuve unos minutos que me supieron a gloria para admirar el monumento desde diferentes perspectivas.

El lugar, vayas a la hora que vayas, está a rebosar de gente, sí, pero me pareció magnífico observar cómo, durante unos instantes, tantas personas a la vez decidieron hacer un “kit-kat” en sus vidas para compartir algo en común: algo tan bello como la Fontana di Trevi.

Ya bien entrada la tarde, continué mis andanzas y recorrí Via del Tritone y la Via Sistina rumbo a la Iglesia de Santa Trinità dei Monti, su famosa escalinata y, finalmente, Piazza Spagna.

Después de visitar la iglesia, merece la pena detenerse unos segundos antes de bajar la escalinata para disfrutar de las preciosas vistas de la ciudad que hay desde este lugar.

Santa Trinità dei Monti y su famosa "scalinata spagnola"
Santa Trinità dei Monti y su famosa “scalinata spagnola”

A pesar de lo concurrido del lugar, los alrededores de Piazza Spagna me parecieron de lo más apacible y relajado que vi en los cuatro días que visité la capital italiana.

Roma es una ciudad generalmente caótica, de tráfico intenso, y esta zona tiene para mí mayor encanto, ya que ofrece un espacio alejado del ruido e ideal para sentarse a leer un rato, por ejemplo.

Acto seguido, continué ascendiendo la Via Sistina hasta llegar a otra de sus plazas más conocidas, la Piazza del Popolo, donde se encuentra una de las iglesias más famosas de la ciudad, Santa Maria del Popolo, muy conocida por ser uno de los escenarios de la novela Ángeles y demonios, de Dan Brown.

De esta plaza, destacaría especialmente el obelisco egipcio de 24 metros de altura alzado en el centro de la plaza y que está dedicado a Ramsés II, conocido como Obelisco Flaminio. Aunque estuvo ubicado en el Circo Máximo desde el año 10 a.C., fue traslado a Piazza del Popolo en 1589.

Via della Conziliazione y vista del Castello Sant'Angelo a la derecha
Via della Conziliazione y vista del Castello Sant’Angelo a la derecha

Bajando por la Via di Ripetta y cruzando por el Ponte Cavour, llegaréis a la plaza con el mismo nombre, Piazza Cavour, y, tan sólo unos minutos después, al interesante Castello Sant’Angelo, que fue fortaleza de los pontífices, siendo edificada durante la Edad Media sobre las ruinas del mausoleo del emperador Adriano (siglo II d.C.).

Siguiendo la Via della Conziliazione en sentido recto, comenzaréis a divisar de lejos la Ciudad del Vaticano y la Basílica de San Pedro, el templo religioso más importante del catolicismo.

El nombre de la basílica se debe al primer Papa de la historia, San Pedro, cuyo cuerpo está enterrado en el templo. En su interior se encuentra la famosa escultura La Piedad de Miguel Ángel.

Aunque había reservado mi visita a esta parte de la ciudad para el día siguiente, llegar hasta este lugar representó para mí el cumplimiento de la promesa de la que os había hablado al principio de este post, uno de los momentos más importantes y especiales de mi viaje.

Tener la oportunidad de disfrutar de la tranquilidad presente en la Plaza de San Pedro un domingo a las siete de la tarde es una sensación a la que nadie debería renunciar, por lo que os lo recomiendo sin duda, más aún si hacéis este viaje en época estival.

Sentiréis cómo los rayos del sol se cuelan entre las esculturas apostólicas de la basílica hasta acariciaros el rostro y calmaros con su calor. No os lo podéis perder.

Mi primera visita a la Plaza de San Pedro (14.07.2013)
Mi primera visita a la Plaza de San Pedro (14.07.2013)

¿Y tú? ¿Has sentido alguna vez la necesidad de cumplir una promesa? ¿Te animas a compartir tu historia en los comentarios?

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4 comentarios en “LA IMPORTANCIA DE CUMPLIR UNA PROMESA: MI PRIMER VIAJE A ROMA

  1. Después de leer tu post queda claro que has disfrutado y exprimido al máximo cada minuto que pasaste en la ciudad de Roma, pero ¿que es lo que no nos recomendarías o tendría que tener más cuidado si quisiéramos visitar la ciudad?

    • Hola Paco!!

      Aún queda mucho que contar! Por ahora sólo he hablado de mi primer día en Roma…

      La verdad es que me haces una buena pregunta… Por mi breve experiencia en la ciudad, os desaconsejo totalmente pasear por los alrededores de la zona del Panteón entrada la noche, sobre todo en el caso de las chicas.

      A parte de esto, tampoco os recomendaría comer en los lugares más turísticos. Vale la pena callejear un poco y descubrir lugares alternativos. Los precios siempre serán más asequibles y la calidad de la comida superior en muchos casos. Un abrazo!!

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