SIEMPRE ME QUEDARÁ ROMA…

Hola de nuevo!

Con este nuevo post intentaré acabar de resumiros mi último día y medio en la capital italiana. Queda bastante por contar, por lo que puedo vaticinar que esta publicación será algo más extensa que las demás, por lo que os pido un poquito de paciencia! 🙂

El pasado 16 de julio ya comenzaba a tomar conciencia de las pocas horas que me quedaban en Roma, por lo que decidí levantarme muy temprano, coger energías y salir del hotel lo antes posible para seguir descubriendo la ciudad. La primera visita del día fue la Basílica de Santa Maria Maggiore, la más grande de las 26 iglesias dedicadas a la Madonna ubicadas en Roma y una de las cuatro basílicas más grandes de la ciudad eterna.

Entrada principal a Santa Maria Maggiore
Entrada principal a Santa Maria Maggiore

Fue construida a mediados del siglo IV y muestra estilos arquitectónicos muy variados. Un ejemplo de ello es que la decoración del techo corresponde al período renacentista, mientras que sus capillas y cúpulas son de estilo barroco. La entrada es gratuita y está abierta de 7 a 19 hrs.

Detalle del interior de la basílica
Detalle del interior de la basílica
Salida posterior de la basílica
Salida posterior de la basílica

Después de disfrutar de su interior y de sus incontables detalles durante un buen rato, proseguí mi marcha y me dirigí con paso firme a otro edificio eclesiástico de suma relevancia: la iglesia de San Petro in Vincoli. Este templo resulta de especial atractivo y, en mi opinión, de visita obligatoria porque aguarda dos factores de gran interés cultural: el Moisés de Miguel Ángel y las cadenas de San Pedro.

El Moisés de Miguel Ángel
El Moisés de Miguel Ángel

Cuenta la leyenda que la emperatriz Eudoxia regaló al Papa León I una de las cadenas con las que el apóstol fue encarcelado en Jerusalén, y éste ordenó la construcción de la iglesia para custodiarla. Años más tarde, la segunda cadena fue llevada a Roma, donde milagrosamente se unió a la anterior (fuente: http://www.disfrutaroma.com/basilica-san-pietro-vincoli).

Cadenas de San Pedro
Cadenas de San Pedro
Detalle del techo de San Petro in Vincoli
Detalle del techo de San Petro in Vincoli

Caminando en dirección al Colosseo, hacia el sur de la ciudad, si prestáis atención, antes de llegar al gran anfiteatro romano, podréis ver el exterior de la Domus Aurea, palacete que fue residencia de Nerón. En la actualidad, no puede visitarse y se conservan pocas de las antiguas salas que albergaba en su interior, pero, aún así, creo que merece la pena dedicarle unos minutos e imaginar lo que sucedió allí tiempo atrás.

Domus Aurea, antigua residencia de Nerón
Domus Aurea, antigua residencia de Nerón

A pocos pasos de esta obra arquitectónica, os encontraréis con el increíble y majestuoso Colosseo romano. Si no habéis reservado la entrada con antelación, mi recomendación sería que llegarais a este punto con bastante tiempo de margen respecto a la hora prevista de entrada. Vale la pena recordar que el Coliseo es actualmente una de las siete maravillas del mundo y uno de los monumentos más visitados de la ciudad, por lo que para visitarlo debéis dedicar una buena franja de tiempo.

Visita general del Coliseo y del Foro Romano
Visita general del Coliseo y del Foro Romano

La entrada al Colosseo es combinada y sirve también para acceder al monte Palatino y al Foro Romano. Cuesta once euros, pero mi consejo en este caso es que aprovechéis el Roma Pass, ya que entonces accederéis de forma gratuita. Si tenéis previsto estar en Roma unos tres días se amortiza el pase turístico (más información sobre el Roma Pass: http://www.romapass.it).

Vista del interior del Colosseo
Vista del interior del Colosseo

Después de retroceder siglos y siglos en el tiempo, de perder la capacidad de pronunciar palabra y de salir del anfiteatro absolutamente impresionada (aunque a la vez algo abrumada al imaginar las atrocidades que debieron tener lugar dentro de él), continué mi ruta y me dirigí hacía el Palatino y el Foro Romano. Antes de entrar en esta zona, os sugiero que no paséis de largo el Arco de Constantino, uno de los monumentos mejor conservados de la Antigua Roma.

Vista del Coliseo y del Arco de Constantino
Vista del Coliseo y del Arco de Constantino

Deciros que si os interesa la arquitectura romana, la entrada a este recinto de la ciudad os será imprescindible. Para visitar esta zona mi recomendación es que vayáis con calzado muy cómodo, tendréis que caminar mucho y acabaréis con los pies destrozados si no vais preparad@s. Además, si es verano, no dudéis en usar protector solar, pasaréis muchas horas bajo los rayos del sol  y, si no queréis acabar como yo, es muy recomendable que lo uséis. Una botella de agua pequeña tampoco os sobrará en esta visita. Dicho esto, adelante y a disfrutar de las bellezas artísticas que veréis! Aquí tenéis una pequeña muestra:

Monte Palatino
Monte Palatino
Foro Romano I
Foro Romano I
Foro Romano II
Foro Romano II
Foro Romano III
Foro Romano III
Foro Romano IV
Foro Romano IV
Foro Romano V
Foro Romano V

Después de este paso por la Roma clásica, mis fuerzas ya iban menguando, así que decidí sentarme cerca de la salida principal del Foro Romano, muy cerca del monumento a Vittorio Emanuelle, y comer algo de fruta fresca. Veréis este tipo de tiendas ambulantes por toda la ciudad, la verdad es que me resultó muy curioso y conveniente, por algo será que ves viajer@s comiendo fruta por todas las calles de Roma a cualquier hora!!

Venta de fruta fresca en Roma
Venta de fruta fresca en Roma

Como continuación a este pequeño “break”, decidí acercarme a una de las plazas más importantes de la ciudad eterna, la Piazza del Campidoglio, centro político de la ciudad en la era del Renacimiento. El diseño de la plaza es de Miguel Ángel y cabe deciros que en ella se encuentran unos de los museos más antiguos del mundo: los Museos Capitolinos. Sobre el interior de los mismos, lamento no poderos ofrecer mucha información por experiencia propia, ya que dejé esta visita para otra ocasión.

Piazza del Campidoglio, Roma
Piazza del Campidoglio, Roma

Descansando en este punto de la ciudad, conocí la historia de dos personas que me emocionaron muchísimo. Tuve el placer de mantener una conversación con un matrimonio cordobés muy agradable. La mujer había tenido un accidente de coche bastante grave hace dos años y después de varias operaciones, había conseguido volver a caminar con cierta “normalidad”. Era su primer viaje después de este suceso y lo afrontaban con mucho positivismo e ilusión, así que consiguieron emocionarme con su historia y que me alegrara enormemente de que su cruzaran en mi camino.

Minutos después, seguí paseando en dirección a Santa Maria de Cosmedin bordeando el río Tíber. El camino os permitirá disfrutar de otros puntos de interés en Roma como son el Teatro di Marcello (del siglo 17 a.C.) o el Forum Boarium.

Vista urbana del Teatro di Marcello
Vista urbana del Teatro di Marcello
Forum Boarium, Roma
Forum Boarium, Roma

Si os dirigís calle abajo en sentido recto, sin lugar a posibles pérdidas, llegaréis a la Piazza della Bocca della Verità, donde se encuentra la iglesia de Santa Maria in Cosmedin, templo medieval bastante conocido por conservar en su interior la Boca de la Verdad. Al ser un monumento bastante conocido, es fácil encontrar colas, por lo que os aconsejo visitar la iglesia al mediodía o durante la hora de la comida. No hay pagar entrada para visitar Santa Maria in Cosmedin, pero sí os pedirán la voluntad si os fotografiáis con la Boca de la Verdad.

Iglesia de Santa Maria in Cosmedin
Iglesia de Santa Maria in Cosmedin

Después de esta visita, en mi caso me desplacé hasta el bohemio barrio del Trastevere para comer algo y disfrutar de una tarde más relajada callejeando por algunos de los rincones más bellos de Roma, según dicen. Doy fe de ello, visitar el Trastevere es ideal para perderse en una zona menos turística, más auténtica y con el bohemio encanto de fachadas repletas de flores, coquetas terrazas y diferentes detalles que vale la pena conocer.

Esta zona de la capital es bastante más asequible y ofrece comida de gran calidad. Particularmente os recomiendo Carlo Menta, un restaurante italiano (como no…) sencillo en el que sin lugar a dudas quedaréis satisfech@s si nos sois demasiado exigentes. Se encuentra muy cerca de la basílica de Santa Maria in Trastevere, así que resulta ideal para hacer una parada y coger fuerzas para seguir visitando la ciudad.

Cuando terminé de callejear por el Trastevere ya eran cerca de las seis de la tarde, por lo que decidí regresar al hotel para descansar un poco. Después de cenar algo, no quería irme de la ciudad eterna sin ver el Pantheon iluminado por la noche, por lo que al salir del hotel me fui directa a la Piazza della Rotonda… La vista lo vale, ¿verdad?

El Pantheon de noche
El Pantheon de noche

Después de sufrir algún susto que hubiera preferido evitar, casualidades de la vida, me encontré nuevamente con Àngels y Charo, las dos mujeres de Barcelona que conocí el primer día y que me mencioné en mi primer post sobre Roma. Era nuestra última noche en la ciudad, así que nos fuimos a disfrutar del ambiente nocturno de Piazza Navona (que es recomiendo sin dudarlo!!) y regresamos a nuestros respectivos hoteles para dormir.

A la mañana siguiente, remataba mi estancia en la capital de Italia con una visita increíble a uno de los mejores museos del mundo: la Galleria Borghese. Situado de forma inmejorable entre inolvidables jardines y uno de los parques urbanos más grandes de Europa, este museo contiene valiosas obras de arte de Bernini y Caravaggio. Si os gusta el arte, no os podéis perder esta galería, es realmente impresionante!!!

Galleria Borghese, Roma
Galleria Borghese, Roma

No se puede acceder al museo sin reserva telefónica previa, es importante tener esto en cuenta si queréis visitarlo. Informaros también de que con el Roma Pass la entrada es gratuita.  Por razones de organización del museo, debéis tener en cuenta también que sólo dispondréis de dos horas para visitarlo, aunque este tiempo es suficiente para ver todo.

Bien… Después de un remate inmejorable a mi estancia en la ciudad eterna, un rato después ya me encontraba en la estación principal de tren de Roma, Termini, para desplazarme hasta Florencia y seguir conociendo Italia, pero lo que me enseñó la capital toscana merece mínimo un capítulo aparte, así que… CONTINUARÁ…

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