UN PASEO ENTRE VOLCANES

Buenos días!

Esta mañana he amanecido con más agujetas que nunca en mis piernas y el motivo de ello es la inolvidable visita que ayer hice con mi amigo Miquel al Parque Natural de la Garrotxa, situado en la provincia de Girona.

Después de un buen madrugón y de encontrarnos a las 09:30 hrs en Vic, capital de la comarca de Osona, nos dirigimos en coche hacía nuestro destino sabiendo que nos esperaba un gran día por delante, rodeados de una naturaleza formidable y única en todo el país, ya que en este parque natural se encuentra el paisaje volcánico más importante de toda España. No voy a entretenerme explicando cómo desplazaros hasta este lugar, pero os facilito una web en que se facilita esta información de manera muy clara y útil: http://www.fageda.com/es/como-llegar .

Una vez en la reserva, nuestra excursión comenzó en la Fageda d’en Jordà, cerca de Olot, tomando el itinerario nº 1 (color rojo) para hacer una visita más exhaustiva del parque. Sólo a modo de apunte, os aconsejo que recordéis que el aparcamiento de Can Serra es exactamente el mismo que el de la Fageda d’en Jordà. Más adelante os explicaré por qué os he hecho esta aclaración.

Cartel del Centro de Información de Can Serra
Cartel del Centro de Información de Can Serra

Dicho esto, nos adentramos sobre las 12 hrs en el bosque de la Fageda, un paraje natural impresionante por las impresionantes e incontables hayas que lo conforman. Un escenario que debería presencial cualquier persona amante de la naturaleza y que quiera disfrutar de un ambiente relajado durante unas horas. Este tramo de nuestro itinerario es bastante llano, por lo que no presenta demasiada dificultad,  y se encuentra encima de una colada de lava del volcán Croscat.

Bosque de la Fageda d'en Jordà
Bosque de la Fageda d’en Jordà
Entrada al bosque de la Fageda d'en Jordà
Entrada al bosque de la Fageda d’en Jordà
Bosque de la Fageda d'en Jordà
Bosque de la Fageda d’en Jordà

Después de caminar de forma bastante relajada durante una hora aproximadamente, llegamos a la Corporativa de La Fageda, fábrica de productos lácteos bastante conocida en nuestra comunidad, cuya plantilla está formada principalmente por personas con necesidades especiales (no me refiero a este colectivo como personal discapacitado porque, aunque se utilice esta expresión de forma generalizada, en mi opinión, esta designación me parece del todo peyorativa).

Al llegar a la fábrica, nos pareció haber encontrado un lugar idílico para hacer una parada y comer disfrutando de las maravillosas vistas que nos rodeaban, pero antes, quisimos probar suerte e intentar visitar el interior de la corporativa. Cual fue nuestra desilusión al saber que no era posible visitar las instalaciones, ya que es obligatorio reservar previamente hora de acceso. Os facilito el teléfono de contacto por si a alguien pudiera serle útil en un futuro: 972.681.011 (e-mail: visites@fageda.com).

Como os decía, aún no habiendo podido ver sus instalaciones, nos sentamos en una zona de picnic ubicada en su entrada para alimentarnos antes de seguir con nuestro recorrido.

Cartel de entrada a la corporativa La Fageda
Cartel de entrada a la corporativa La Fageda
Espléndidas vistas que disfrutamos durante la comida
Espléndidas vistas que                                                 disfrutamos durante la comida

Durante la comida, disfrutamos de un espectáculo ameno y bastante divertido, gracias al invitado sorpresa que decidió acompañarnos… Jajajajaja…

Nuestro invitado sorpresa en la comida
Nuestro invitado sorpresa en la comida

Un rato después, seguimos continuar rumbo a Sant Miquel de Sacot, una iglesia románica ubicada en medio del parque natural que fue reconstruida en el siglo XVIII en estilo neoclásico. Deciros que, si en alguna ocasión realizáis este itinerario, hay un tramo de cierta dificultad antes de llegar al templo, ya que corresponde a una subida notable e intensa, más para quienes no tengan la costumbre de practicar senderismo habitualmente.

Antes de mostraros fotografías de la iglesia, os adjunto a continuación algunas de las fotos que pude tomar antes de nuestra llegada para que comprobéis la grandiosidad y la belleza de los paisajes de nuestro destino de ayer:

Parque Natural de la Garrotxa (La Fageda - Sant Miquel de Sacot)
Parque Natural de la Garrotxa                          (La Fageda – Sant Miquel de Sacot)
¿Quién no se relajaría en este banco?
¿Quién no se relajaría en estos bancos?
Un paisaje bucólico en la Garrotxa
Un paisaje bucólico en la Garrotxa

Ya con el cansancio asomando a nuestra ventana, después de un rato caminando de forma más “agresiva” que en el tramo anterior, por fin divisamos la ermita de Sant Miquel de Sacot, situada en un lugar digno de una postal. Vale la pena hacer en este punto un pequeño alto en el camino para disfrutar de las vistas y buscar las diferentes curiosidades que aguarda.

Vista de Sant Miquel de Sacot, Parque Natural de La Garrotxa
Vista de Sant Miquel de Sacot,                         Parque Natural de La Garrotxa
En mi cara ya empezaba a notarse el cansancio... Pero vaya, vistas, ¿verdad?
En mi cara ya empezaba a notarse el cansancio…           Pero vaya, vistas, ¿verdad?

Ya en la mitad de nuestro itinerario, minutos después decidimos proseguir nuestra marcha y dirigirnos hacia el volcán de Santa Margarida, uno de los volcanes más importantes de la reserva, y continuar disfrutando de este paisaje tan maravilloso.

Parque Natural de La Garrotxa (28.9.2013)
Parque Natural de La Garrotxa (28.9.2013)

¿Habéis visto alguna vez una ermita situada en medio de un cráter? Pues el volcán de Santa Margarida ofrece esto y bastante más: un prado idílico para relajarse todo el tiempo que decidáis necesario, tranquilidad, bosques repletos de encinas… Vaya, como suelo decir, este es un lugar perfecto para perderse y no encontrarse… Juzgad vosotr@s mism@s:

Encinas en el volcán de Santa Margarida
Encinas en el volcán de Santa Margarida
Ermita de Santa Margarida (28.9.2013)
Ermita de Santa Margarida (28.9.2013)

Después de una buena pausa conversando y disfrutando de las vistas, continuamos nuestro recorrido en dirección a los Gredales del volcán Croscat, quedándonos con la boca abierta con instantáneas como esta:

Paisaje volcánico de La Garrotxa
Paisaje volcánico de La Garrotxa

En este momento del día fue cuando la aparición en escena de la lluvia hizo que cambiáramos nuestros planes y no pudiéramos acercarnos a la que iba a ser nuestra siguiente parada. Al empezar a diluviar, decidimos cobijarnos en este entrañable restaurante y esperar a que mejorara un poco la situación para continuar:

Entrada al restaurante del parque en que pudimos resguardarnos de la lluvia
Entrada al restaurante del parque en que pudimos resguardarnos de la lluvia

En este lugar fue donde conocimos a Merche y Giuseppe, con quienes mantuvimos una conversación más que interesante sobre la comunicación actual entre las personas y la pérdida de algunos valores sociales que siempre se habían considerado básicos, curiosamente temas de conversación que mi amigo Miquel y yo habíamos tocado durante el día.

Giuseppe, un empresario de 60 años recién jubilado, no entendía cómo las personas en general destinaban más tiempo a “conversar” con su móvil que a mirar a los ojos o sencillamente conversar con la persona que tenían a su lado. Y qué gran verdad… Un rato después, mientras esperaba en la estación mi tren de regreso de Vic a Sabadell, mi lugar de residencia, en la franja de 10 metros en que me encontraba, cinco de las seis personas que compartíamos espacio estaban más concentradas en su teléfono, que en compartir algo más que no fuera una espera de un tren.

Giuseppe afirmaba con bastante seguridad que esto era una muestra de la soledad predominante en la sociedad actual y que corresponde a una enfermedad de la civilización moderna. No sé si yo sería capaz de hacer una afirmación así, lo que sí comparto con esta persona es que en algo nos estamos equivocando. No me parece apropiado ni normal que cuando vas a tomar un café con según quien, esta persona dedique más tiempo a enviar mensajes que a prestar atención a la conversación del momento. Es una falta de respeto descomunal, al menos en mi opinión.

Engrescados en esta conversación, cuando quisimos darnos cuenta el sol ya había vuelto a acariciar con sus rayos los volcanes del parque, así que decidimos despedirnos de Merche y Giuseppe y, teniendo en cuenta lo tarde que se estaba haciendo, buscar el camino de regreso al aparcamiento de la entrada al parque por los senderos de la reserva natural del Croscat.

Reserva natural del Croscat
Reserva natural del Croscat

La luz ya estaba cayendo y no sabíamos exactamente la distancia que nos separaba del coche, por lo que empezamos a preocuparnos y a aumentar nuestra velocidad, anhelando que no estuviéramos tomando la dirección errónea. Tan sólo topábamos con carteles que anunciaban el aparcamiento de la Fageda d’en Jordà, pero nosotros nos habíamos quedado solamente con la idea del párquing de Can Serra, sin caer en la cuenta de que eran el mismo lugar.

Menuda cara se nos quedó al llegar a la área de párquing de la Fageda y descubrir que era allí donde habíamos dejado el coche siete horas antes… Al menos desapareció nuestra preocupación y regresamos al vehículo con gran alegría (y cansancio, para qué negarlo!), después de disfrutar de un día inolvidable en absoluta armonía con la naturaleza.

En resumen, un total de casi doce kilómetros a pie atravesando unos paisajes singulares y realmente bellos, por lo que os animo a que, tan pronto como tengáis ocasión, hagáis esta visita y disfrutéis de esta oportunidad única de perderos en pura zona volcánica.

Continuará…

Ali

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