“CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR”

No he encontrado palabras más adecuadas que estas del popular poema de Antonio Machado para resumir en una línea lo que fue la excursión que hice ayer a Rupit acompañada de mi amigo Gerard.

Habíamos fijado nuestro destino prácticamente a última hora por lo que ayer domingo poníamos rumbo a este municipio barcelonés un poco a la aventura, con la única idea de compartir un día agradable y disfrutar de un paisaje bastante conocido aquí en Cataluña. Después de observar los cambios en el paisaje durante más o menos una hora y media, ya cerca de las doce de la mañana nos encontrábamos en nuestro principal punto de visita del día: Rupit.

Situado en plena montaña y orientado hacia la sierra de Collsacabra, este encantador pueblo conserva en perfecto estado su estructura medieval, trazada por distintas calles de piedra que, a pesar de su reducido tamaño, resultan más que suficientes para transportarte en el tiempo y retroceder varios siglos en la historia.

El puente colgante de Rupit
El puente colgante de Rupit
Paseando por Rupit
Paseando por Rupit

Como sabíamos que iba a ser un día largo y nos quedaban muchos metros por recorrer, decidimos hacer una parada en una cafetería del pueblo para saciar un poco el apetito y coger fuerzas. ¡Las íbamos a necesitar! 🙂 Pasadas las doce, no teníamos demasiado tiempo que perder si queríamos cumplir uno de nuestros objetivos del día: visitar el Salt (Salto) de Sallent. Acto seguido, y entusiasmados por las vistas tan mágicas que nos prestaba Rupit, aprovechamos para hacer algunas fotos como éstas, que bien seguro os servirán para haceros una idea de coqueto y especial que era nuestro destino:

Mi amigo Gerard, aprovechando para sacar algunas fotos
Mi amigo Gerard, aprovechando     para sacar algunas fotos
Vista general de Rupit
Vista general de Rupit
Fachada de una casa típica de la localidad
Fachada de una casa                          típica de la localidad
Vista del campanario y de una parte del pueblo
Vista del campanario                                 y de una parte del pueblo

Explicaros que desde el año 1.976 Rupit amplió su nombre, llamándose desde entonces oficialmente “Rupit i Pruït”, dado que desde ese año los que antaño fuesen dos municipios diferenciados pasaron a gestionarse como una única villa, dependiente del que fuera Ayuntamiento de Rupit.

Después de un rato caminando y perdiéndonos entre las encantadoras callejuelas de esta villa medieval, decidimos adentrarnos más en plena naturaleza, concretamente en la Sierra de Colllsacabra. Nuestra siguiente parada se encontraba a más de tres kilómetros y tenía forma de una cascada de más de noventa metros de altura, llamada el Salt (o Salto) de Sallent.

¡Qué os voy a contar! El camino no fue fácil, ya que el sendero estaba bastante humedecido (lógico en la época en que nos encontramos) y encontramos bastante fango, por lo que nuestros zapatos acabaron de barro hasta los topes! Pero… Todo esfuerzo tiene su recompensa y, al llegar a nuestro destino, nuestros ojos no daban crédito… El paisaje era más que espectacular… En mi opinión, inimiginable, realmente impresionante, digno de una excursión de todo un día y disfrutar tranquilamente de vistas como éstas:

Vistas de la Sierra de Collsacabra (01.12.2013)
Vistas de la Sierra de Collsacabra (01.12.2013)
Realmente impactada... ¿Veis mi cara?
Realmente impactada… ¿Veis mi cara?

He aquí nuestra motivación turística: el Salt de Sallent… Seguro que en algo más de un mes esta cascada podrá verse con más agua y su belleza será aún mayor, pero creedme, su altura es abrumadora…

El Salt de Sallent (01.12.2013)
El Salt de Sallent (01.12.2013)

Y ahora es cuando tengo que haceros una confesión… Tengo un miedo atroz a las alturas, ya que sufro de vértigo. Acercarme a lugares como este supone para mí un esfuerzo sobrehumano., por lo que en la jornada de ayer, como bien dijo mi amigo Gerard, “superé mis propios límites”. Fotografiarme cerca de un barranco de tantísima altura era algo impensable y directamente descartable para mí hace algunos meses… Parece que ayer superé un poquito este miedo y superé un nuevo reto personal… Como muestra, un botón!! 🙂

Superando nuevos retos (01.12.2013)
Superando nuevos retos (01.12.2013)
Sujetada, pero muy feliz... Pasito a pasito...
Sujetada, pero muy feliz… Pasito a pasito…

Después de descansar un rato, hicimos una actividad de geocaching… ¿Sabéis lo que es? Es una actividad muy curiosa y, en mi opinión, bastante interesante… Como pronto Gerard va a crear su propio blog, os dejo con la intriga para que sea él mismo quien os saque de dudas! 😉 Os aseguro que tiene mucho que contar… Más de veinte países visitados!!

Ya se acercaba la hora de la comida, así que no podíamos distraernos… Tocaba tomar el camino de vuelta y llegar no demasiado tarde al párquing de Rupit para coger el coche de nuevo. ¿Os apetece ver algunas de las vistas que encontramos de regreso? Ahí van!!

El Mirador del Salt de Sallent
El Mirador del Salt de Sallent
En la Sierra de Collsacabra (01.12.2013)
En la Sierra de Collsacabra (01.12.2013)
Entre cumbres borrascosas...
Entre cumbres borrascosas…

Ya llegando a Rupit, pudimos disfrutar de otras perspectivas del pueblo y traer de vuelta imágenes tan bucólicas como las que os mostramos:

Afueras de Rupit
Afueras de Rupit
La otra cara de Rupit...
La otra cara de Rupit…

Ya nuevamente en el punto de partida y pasadas las tres de la tarde, nos montamos en el coche para ir al restaurante al que habíamos encomendado la parte más gastronómica del día… Nos esperaba una gran comida en el Restaurante L’Arumí, en Santa Eugènia de Berga, lugar en que comimos más que bien. Un lugar muy recomendable, apuesta segura si queréis quedar en buen lugar y donde recibiréis un trato más que correcto. Os dejo sus datos por si decidís probar: Restaurante L’Arumí, Carrer Arbúcies, nº 21, Santa Eugènia de Berga (telf. 93.885.56.03).

Después de la sobremesa aún nos quedaban fuerzas y ganas de seguir descubriendo lugares nuevos, por lo que tomamos dirección a Vic para dar un paseo tranquilo y disfrutar de sus lugares de interés. Ya se había escondido el sol, pero, aunque hacía frío, las ganas y el entusiasmo no menguaron por lo que nos dimos una buena vuelta por la capital de la comarca de Osona.

Los dos lugares en que estuvimos más tiempo fueron la Catedral de Sant Pere, imponente de noche, misteriosa por dentro… Un edificio religioso totalmente distinto a lo que había visitado hasta la fecha, sea tanto por la fusión de estilos artísticos que presenta como por los colores y temática de los elementos decorativos que encontraréis en ella.

Vista del Campanario de la Catedral de Vic
Vista del Campanario de la Catedral de Vic
Fachada de la Catedral de Vic
Fachada de la Catedral de Vic

Para rematar el día, una sorpresa inesperada… Un edificio que me llevó de vuelta a mi estancia en Roma del pasado mes de julio: el Templo Romano. Este monumento es considerado el más importante de la ciudad por su antigüedad, ya que se cree que fue construido en el siglo II d.C. Dentro pudimos visitar una exposición de pintura de dos artistas locales, pero cabe decir que lo que más nos sorprendió fue la inmejorable conservación del templo.

El Templo Romano de Vic
El Templo Romano de Vic

Después de este relajante paseo por tierras viguetanas, ya tocaba regresar a Sabadell, era de noche y el día llegaba a su fin, pero bien seguro repetiremos experiencia y próximamente habrá más que contar!! 🙂 No dudéis en acercaros a Rupit si tenéis ocasión, vale la pena!

Un abrazo,

Ali

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