ABRAZANDO AL MIEDO

A tan sólo tres días de empezar a convertir mi proyecto, 52 realidades, en algo vivo, con forma y comienzo, necesito haceros una confesión: siento miedo… De hecho, me tiemblan hasta las pestañas. No es el miedo asociado a la posibilidad de fracasar, no, no conozco ese tipo de sentimiento…

Lo que consigue que mi corazón palpite a mil por hora en estos últimos días de la cuenta atrás es el miedo a no poder digerir, a no ser capaz de enfrentarme a lo que me viene encima.

Me explico. Es el pavor atroz a no ser capaz de lidiar con las emociones que voy a experimentar y con lo que me van a aportar las personas que sé que voy a conocer. Es el temor a que ese mismo miedo pueda conmigo y me paralice, y consiga que no saque todo el partido que debería a la experiencia que estoy a punto de disfrutar.

Pero… es en estos momentos de terror absoluto cuando suena mi teléfono para recordarme que seguís ahí, que estáis ahí y que no estoy sola en esto. Y se agradece, os lo agradezco desde lo más profundo de mi ser.

Porque no quiero estar sola, no quiero vivir esto sola, quiero y necesito compartirlo con vosotr@s, quienes lleváis casi un año dedicándome parte de vuestro tiempo, ayudándome, orientándome y enseñándome a crecer y a intentar evolucionar descubriendo nuevos caminos y nuevas emociones.

Estoy descubriendo que sentir miedo puede llegar a ser algo bueno si sabes trabajar con él, si le das la bienvenida y le abres las puertas de tu corazón recordándole que eres tú quien manda aquí, que no podrá contigo.

El miedo puede llegar a ser un gran compañero de viaje, de hecho, creo que lo voy a incluir en mi mochila porque quiero que viva conmigo todo lo que está a punto de comenzar. Porque cuando vea que sigue ahí recordaré el por qué decidí viajar por España intentando conocer mejor otras realidades.

Quizá ahora también vosotros os estéis cuestionando lo mismo… ¿Por qué? ¿Por qué vencer al miedo? Porque no es fácil salir de nuestra zona de confort y gritar a pleno pulmón “Ey!! Parad el mundo que me bajo!”…

Lo sencillo es seguir dejándote llevar por la rutina, esperar a que quienes tienen el poder cambien las cosas y entonces decidir o no si sumarnos a ese momento de cambios. Los cambios comienzan en uno mismo, a mí que me perdonen.

Es fácil seguir viviendo día tras día con una venda en los ojos fingiendo que todo está bien, que no hay nada que cambiar, creyendo que no podemos hacer nada. ¿En serio? Lo siento, la idea no me convence, no me atrae, no la quiero en mi vida.

Y entonces, para labrar nuevos caminos recurriré a mi amigo Miedo. Ese que tantas veces me ha enseñado a no rendirme, a luchar por aquello en lo que creo, a ser más fuerte, a confiar, a reflexionar, a decir BASTA.

Porque, como hoy me ha recordado mi gran amigo Paco, “no tengas miedo a vivir porque a vivir es lo único a lo que no se le puede tener miedo en esta vida”. Gracias amigo mío por palabras tan aplastantes.  Y con este pensamiento compartido entre dos grandes amigos, me despido por hoy, dejandoos como regalo una imagen retrospectiva del lugar en que empezará la mayor aventura de mi vida.

Valle de Arán, Lleida (julio 2.010)
Valle de Arán, Lleida (julio 2.010)
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9 comentarios en “ABRAZANDO AL MIEDO

  1. Hola Alicia, tu post nos ayuda a comprender nuestros miedos, son una oportunidad para conocernos y para avanzar en la construcción de la persona que queremos ser.
    El proyecto que empiezas es algo increíble, te deseo lo mejor para tu camino.

    • Gracias por tus palabras, Guillermo. Como dices, ser conscientes de nuestros miedos nos ayuda a ser conscientes de quienes somos y quienes queremos ser. Lo importante es reconocerlos y tomar decisiones al respecto, si preferimos que sigan ahí o preferimos avanzar superándolos y trazando nuevos caminos hacia el desarrollo personal.
      Un fuerte abrazo.
      Ali

  2. Como siempre te daré mi opinión de todo corazón y según lo que yo veo: tú no tienes miedo guapa, tú te preocupas más de la cuenta por cosas que no han pasado. Porque eso de: “Es el pavor atroz a no ser capaz de lidiar con las emociones que voy a experimentar” Cómo vas a saber si no vas a ser capaz si no sabes qué vas a experimentar exactamente. Puede que sepas que vas a conocer a Juanito o Sutanito, pero eso no te dice absolutamente nada de lo que será la experiencia, puede que sea algo maravilloso o algo completamente malo, pero no lo sabrás hasta que lo vivas.

    No sé, para mí el tema de los miedo es algo más tangible, es algo que ya has visto, que ya has vivido que ya sabes que le tienes miedo porque lo conoces (de alguna manera). Pero esos sentimientos que se tienen a experiencias futuras, no sé porque le llaman miedo cuando lo que es (al menos para mí) es una preocupación absurda y sin sentido por algo que aún no ha ocurrido…

    Yo te invito a no preocuparte, a no adelantarte a cosas que no sabes si vas a vivir o experimentar, te invito a disfrutar el aquí y el ahora porque eso es lo que te ayudará en tu camino. Los miedos llegan, están y vivirán contigo siempre, cómo los afrontes es lo que marcará como va a ser tu vida o la experiencia que vas a vivir.

    Un abrazo guapa y a disfrutar que lo que se viene es grande 🙂

    • Uff Diana… Veo que ya no hace falta presentarte a mi enemigo público número 1, mi gran defecto, el exceso de preocupación infundada o anticipada…
      Estoy totalmente de acuerdo con tus palabras y en ello estoy, intentando vivir más y preocuparme menos. Crees que el miedo es algo más tangible y que el temor a lo que vendrá no debería llamarse miedo… En mi opinión, la preocupación que suscita la incerteza o el desconocimiento de lo que vendrá también puede considerarse miedo, quizá sea de otro tipo, pero al fin y al cabo nos atemoriza igual. Pensaré en ello y quien sabe si próximamente os escribo hablando de las diferentes representaciones de esta sensación…
      Muchísimas gracias por tus buenos deseos, ojalá tengas razón!!
      Besos!
      Ali

      • A mi también me has puesto a pensar, sobre todo porque vengo de una crianza donde me enseñaron que preocuparse no vale sino para perder el tiempo y dejar de hacer cosas realmente productivas aquí y ahora. Mi pareja, tras 14 años, aún le cuesta entender porque yo no me preocupo, porque soy tan relajada y porque no vivo pendiente de qué vamos a hacer en una semana o en un mes o de cómo vamos a hacer para tal cosa… Lo dicho, soy de aquí y ahora, el pasado ya pasó y el futuro es una gran sorpresa que me gusta descubrir poco a poco y momento a momento 🙂

        Tal vez deberíamos hacer una nota compartida del tema (dos miradas, dos vivencias) jajaja como la novela “dos mujeres, un camino” 😛

        Un abrazo guapa,

        • Me parece una genial idea! Un placer escribir contigo, eso para mí ya son palabras mayores… Entiendo el mensaje que intentaron inculcarte y, en efecto, siempre es mejor ocuparse que preocuparse… Un día alguien me dijo “cuando tengamos que bailar, bailaremos” y ahora mismo no se me ocurre mejor frase para describir tu enfoque de vida! (Que por cierto me parece estupendo!! 🙂 ). Un fuerte abrazo!

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