COMBATIR EL MIEDO AL CAMBIO: LA PUERTA PARA SENTIRTE MEJOR CONTIGO MISM@

En los últimos meses no han sido pocas las personas que me han escrito preguntándome por qué y cómo he sido capaz de cambiar radicalmente mi estilo de vida. Debido a ello y a la invitación en toda regla que me plantó mi amigo José Luis a compartir mi propia experiencia, me ha parecido oportuno y necesario escribir este post. Un artículo en que intentaré responder a esas preguntas y ofrecer un sistema más o menos efectivo (al menos a mí me ha servido) que te pueda ser útil si últimamente pensamientos del tipo “necesito un cambio” o “no me llena lo que hago” visitan tu mente a menudo.

¿Sientes miedo al cambio? ¿Sabes que algo en tu vida no funciona pero no acabas de identificar qué es? ¿Necesitas algo diferente pero no sabes por dónde empezar? Si es así, entonces no busques más. Quédate conmigo unos minutos, te invito a un café (ya sea virtual o en persona) y a que te dediques un instante, tan sólo un instante, a leer todo lo que puedo decirte al respecto.

Mi historia personal

Creo que un buen comienzo es compartir contigo mi propia historia y que conozcas qué me ayudó a superar mis propios miedos para avanzar y seguir creciendo. Hace algo más de cinco meses tomé la difícil decisión de dejar mi trabajo y, desde ese momento, mi manera de entender la vida ha tomado un camino muy distinto.

He trabajado durante más de seis años en una gran empresa de servicios, seis años estupendos que no cambiaría por nada del mundo. La empresa para la que he estado trabajando me ofreció todo lo que cualquier trabajadora podría esperar en el ámbito profesional: confianza, aprendizaje, reconocimiento, grandes oportunidades de desarrollo… Durante ese tiempo se me dio una posibilidad inmejorable de crecer al lado de personas profesionales, cometer errores, aprender de ellos y evolucionar en todos los aspectos.

A raíz de un viaje que hice a Italia en julio de 2.013, mi visión de la vida empezó a cambiar. Comencé a darme cuenta de la cantidad de experiencias que me quedaban por vivir, la cantidad de personas increíbles que aún me quedaba por conocer, y empecé a tener una serie de inquietudes desconocidas para mí hasta ese momento.

El pasado mes de febrero caí literalmente en un pozo sin fondo. Perdí el apetito, la ilusión, no descansaba bien por las noches y entonces comencé a sospechar que algo estaba fallando. Ya no rendía al 100% en mi trabajo, mi cabeza estaba en otra parte durante las horas que pasaba en la oficina y me di cuenta de que eso no podía continuar así.

Y entonces fue cuando ocurrieron dos cosas que me hicieron despertar. La primera de ellas es que, ante la llamada de un familiar, no fui capaz de murmurar palabra, no hacía más que llorar y llorar… No era capaz de verbalizar cómo me sentía, fue horrible… No estaba acostumbrada a sentirme así, esa no era la Ali que yo conocía. Y el segundo hecho clave fue cuando, viendo una película, me topé con dos palabras desgarradoras que describían perfectamente cómo me sentía. “NO PALPITO”. Tal cual… Más alto, pero imposible decirlo más claro… Y exactamente era eso lo que sentía… No palpitaba, me sentía vacía, incapaz de hacer nada por quienes me importan, incapaz de hacer algo por mí. Y entonces desperté. No estaba dispuesta a desperdiciar ni un sólo día más de los que la vida me había regalado. NI UNO.

¿Por qué dejar para mañana lo que puedes hacer hoy?

En muchas ocasiones por temor a los cambios y ante la incerteza de lo que vendrá nos detenemos y nos dejamos llevar por la corriente como seres inanimados. El miedo nos paraliza y consigue que pospongamos para mañana lo que podemos hacer hoy. Es aceptable sentir cierta preocupación por las consecuencias en las que derivará cada una de nuestras decisiones (más aún cuando tenemos obligaciones que nos limitan), pero… Si sabes que algo no va bien, ¿por qué esperar a cambiar eso? ¿Acaso alguien te va a devolver cada minuto que no disfrutas?

El comienzo y el fin están únicamente en ti
El comienzo y el fin están únicamente en ti

Una vez alguien me dijo “cuando tengamos que bailar, ya bailaremos”. Ahora mismo no se me ocurre mejor manera de decirte que es inútil dedicar demasiado tiempo a pensar en lo que sucederá en el futuro porque algunos de los factores que nos condicionan están fuera del alcance de nuestras manos (el contexto político, económico, las circunstancias familiares…).

Sin embargo, hay algo muy importante que sí decides tú: el camino por el que quieres andar en tu vida. ¿Por qué continuar dedicando tiempo a algo que no te gusta o no te motiva? ¿Por qué seguir malgastando energías haciendo algo que no te aporta nada? Intentar hacer siempre lo que se espera de nosotr@s o lo que la sociedad nos impone que hagamos no te va a dar la felicidad. Conócete, escúchate y vive tu vida como la quieres vivir tú, nadie lo va a hacer por ti.

Si aún no te he convencido o no lo acabas de ver claro, te invito a leer este artículo de mi amigo Ángel Alegre, autor del blog Vivir al máximo. Seguro que te despejará las dudas! 🙂

Los tres pilares del cambio

En este apartado voy a hablarte de los cimientos en los que debe basarse cualquier proceso de cambio según mi amigo José Luis y en los que creo firmemente:

  1. Mantén una actitud positiva y no tengas miedo a tomar decisiones: Para poder sumar un cambio positivo en tu vida es imprescindible desvincularse y deshacerse de todo lo que te hace sentir mal. Una vez hecho esto, no puedes iniciar un cambio pensando que “saldrá mal” o “va a ser un error” porque de alguna manera tu enfoque orientará tus pasos en la dirección a la que los estás proyectando. Además, debes dedicar esfuerzos a combatir tus miedos y a creer que el cambio que quieres realizar te ayudará a conseguir aquello que deseas, pero sólo si empleas toda tu fuerza y energía podrás conseguirlo. Y si en algún momento flaqueas, te invito a acudir a esta cita de James Brown: “Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana”. Como dice mi amigo José Luis, “haz que el cambio proyecte una sonrisa en el espejo donde te reflejas”.
  2. Busca el mejor mapa que guíe ese cambio. No te lo pienses y traza ese camino que crees que te hará sentir mejor, ya que, mientras lo estás proyectando en tu mente, estás ayudando a que ese camino sea más accesible y te resulte más familiar, hasta que consigas sentir más seguridad y confiar más en cada paso que das y en el suelo que pisas. Nadie somos autosuficientes, así que no dudes en contactar con personas que te inspiran, rodearte de material que te motive… Cualquier cosa, por insignificante que parezca, te ayudará a acercar tu objetivo.
  3. Vence tus miedos y controla tus deseos. Identifica aquellos elementos que pueden hacer tambalear tu objetivo y deshazte de ellos! Sólo si te aferras con perseverancia al cambio que necesitas evitarás desviar la mirada hacia otros puntos que quizá resulten atractivos, pero que realmente no te harán sentir mejor en el tiempo. ¿Quién no se deslumbra con el sonido de un Ferrari? ¿Quién renunciaría a un apartamento lujoso en Nueva York? Quienes hemos crecido en la sociedad occidental nos hemos empapado con mensajes que nos han hecho creer que la felicidad está asociada con los bienes materiales. Si tener un Ferrari y un apartamento lujoso te hacen feliz, ¡adelante! Pero piensa si realmente te van a hacer sentir mejor y si los beneficios de poseer esos bienes se van a perpetuar en el tiempo o serán ocasionales. Una reflexión: ¿cuánto tiempo dura la sonrisa pletórica de un niño cuando abre otro regalo más el día de su cumpleaños? ¿Cuánto tiempo le presta atención a ese nuevo regalo? ¿Crees realmente que la verdadera felicidad es algo material? Si tienes dudas, mira este vídeo y comprenderás a qué me refiero:

Una mirada hacia nuestro interior

Cuando queremos cambiar algo de nuestras vidas, habitualmente tendemos a buscar señales que nos guíen en el mundo que nos rodea. Pero… ¿Qué me dices de tus propias señales? Tu cuerpo es sabio y reacciona ante aquello que no le hace sentir bien. Como he comentado antes, en los últimos días antes de decidir dejar de trabajar por un tiempo y dedicarme a mí, mi cuerpo me estaba enviando un aviso de que había algo que no funcionaba y me lo estaba intentando hacer ver a través del agotamiento y de la falta de apetito. Mi cuerpo estaba perdiendo energía a raudales hasta que llegué a sentirme vacía.

Desde la humildad te recomiendo que dediques tiempo a ti mism@, para conocerte y tomar conciencia de qué es lo que realmente da sentido a tu vida para ti. No a la vida de los demás, no, me refiero a la tuya. En este sentido, viajar sol@ es una oportunidad inmejorable de hacerlo y a la que nadie debería renunciar.

Hace días encontré dos vídeos que hacen referencia a lo que estoy comentando. Unos clips impresionantes que invitan a la reflexión y a encontrar nuestro propio camino, independientemente de las piedras que tengamos que superar en el trayecto y de las veces que tengamos que escuchar “no lo vas a lograr”. Son realmente fantásticos, no tienen desperdicio, así que… Aquí los tenéis:

Hay quienes me dijeron que era valiente por haber dado un giro a mi vida, por haberme sumado al cambio… Yo sólo lo llamo honestidad, honestidad hacia mí misma y hacia quien soy. Tú también puedes mirarte al espejo cada mañana y sonreír al mirarte porque en él se refleja la persona que quieres ser. Que no te asuste tomar decisiones, que no te asuste cambiar… Que no te preocupe decepcionar a l@s demás, lo más decepcionante en esta vida es vivir siempre con el “Y si…” en los labios y decepcionarte a ti mism@.

No tengas miedo en cerrar una puerta porque quizá esa puerta te lleve a abrir otras miles que no sabías ni que existían. No tengas miedo en dar un paso atrás para luego tres hacia adelante… No tengas miedo a tus propios pasos y labra tu propio camino, no el que te dicen que sigas. Yo lo hice y aquí estoy… Y no estoy sola… He conocido a muchas personas que comparten este modo de entender la vida, personas mucho más valientes que yo.

Y no olvides que puede, sólo puede, que este sea el primer día del resto de tu vida… Las páginas están en blanco, ¿te animas a ponerles color?

Yo en la playa de El Campello, Alicante (noviembre de 2004)
Sintiéndome libre en la playa de El Campello, Alicante (noviembre de 2004)
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2 comentarios en “COMBATIR EL MIEDO AL CAMBIO: LA PUERTA PARA SENTIRTE MEJOR CONTIGO MISM@

  1. Los miedos forman parte de cada ser, es muy difícil verlos a la cara, pero como bien dices, es necesario identificarlos y sobre todo ser auténtico y honesto con uno mismo porque eso es lo que te mostrará al final el camino a seguir. El camino que te hará feliz 🙂

    • Exacto, Diana. La honestidad, pieza clave en el puzzle con el que rozamos el bienestar, la armonía, el equilibrio entre quienes somos y cómo nos mostramos ante los demás a través de nuestras acciones.

      Gracias por tu comentario!! Un fuerte abrazo!!

      Ali

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