EL TREN DE LA OPORTUNIDAD PERDIDA

Con mi mente a tres pasos por delante (Extremadura, 11.11.2014)
Con mi mente a tres pasos por delante

Estos días he dedicado mucho tiempo (admito que quizás incluso demasiado) a pensar en cuántas veces nos pasa el tren de la oportunidad a lo largo de la vida sin saberlo y cuántas veces, por miedo, no nos atrevemos a subir en él.

En mi caso, puedo contaros que he desperdiciado incontables ocasiones de disfrutar de un buen momento e incluso de compartir una bonita relación con alguien por no sentirme preparada para ello, por miedo a que me hicieran daño o, sencillamente, por no ser capaz de ver la brillante oportunidad que me estaba brindando la vida para ser feliz.

He necesitado perder a cuatro personas en mi vida (un familiar y tres amistades) para darme cuenta de lo tremendamente importante que es desarrollar la capacidad de vivir el ahora sin pensar ni preocuparme por nada más. Centrarme en disfrutar de ese momento o de la compañía de una persona o de un grupo de ellas sin dejar que mi mente camine tres pasos por delante de mí y sin pensar en lo que puede suceder mañana.

Evidentemente es cierto que, a la hora de tomar decisiones difíciles y cruciales, hay que pensar en la repercusión que las mismas pueden tener en nuestra forma de entender y vivir la vida, y valorar de qué manera nos puede limitar en el camino hacia lo que yo llamo nuestra plenitud. Pero, aún así, he llegado a la conclusión de que deberíamos pensar menos y sentir más.

· ES MEJOR SENTIR QUE PENSAR, SENTIR ES MEJOR…

¿Os suenan estas palabras? ¿No? Pues están sonando en la radio a todas horas últimamente y nacen del arte de mi querido Manolo García. Y cada vez que escucho esta canción no puedo evitar pensar “ay Manolo, qué razón tienes”, y eso que la canción no me gusta en absoluto (creo que Manolo ha compuesto temas mucho mejores…).

Desde mi experiencia personal puedo afirmar sin ningún tipo de reparo que, cuando me he encontrado en circunstancias delicadas y no en condiciones de pensar con claridad, al final han sido mis sentimientos y lo que me dicta el corazón quienes han tomado mis decisiones por mí. Y hasta el día de hoy os puedo asegurar que me ha funcionado.

El corazón despierta emociones que la razón no entiende y que, seguramente, nunca entenderá. Porque es como comparar la luna con el sol, son dos hemisferios que se necesitan entre sí, pero que, a su vez, son totalmente opuestos. Sin embargo, y a pesar de ello, en algunas situaciones creo que debe predominar la lógica y en otras los sentimientos.

Veréis… Hace poco recibí una llamada profesional del todo inesperada. Un jueves a las diez de la noche. Se trataba de una llamada que no imaginaba por nada del mundo que se produjera, pero llegó. Ese hecho apareció para trastocar todos mis planes, todos mis proyectos, y me tuvo toda una noche sin dormir. Me alteró tantísimo que no era capaz de reflexionar con la mente fría.

No obstante, cuando el sol salió a la mañana siguiente, algo muy dentro de mí (aún no sabría deciros exactamente qué fue) me conducía a una respuesta. Hice caso de lo que me decía mi intuición (acepté la posibilidad que se me presentó de reincorporarme a la empresa para la que había trabajado más de seis años) y, un mes y medio después de esa llamada, me alegra mucho poder deciros que no me he arrepentido en absoluto de la decisión que tomé. Hay trenes que no pasan dos veces y, si lo dejas pasar una vez, quizá nunca regrese.

¿Creéis en las segundas oportunidades? Yo sí. Y además, esconden (o no) bajo el brazo muchos factores muy positivos, entre ellos el aprendizaje que te legó la primera oportunidad que tuviste con aquella experiencia.

Cuando damos portazo a una buena oportunidad el tiempo o la vida misma ya se encarga de que, mediante nuestras reflexiones, intentemos enmendar de alguna manera el error cometido. El caso es que en ocasiones esa segunda oportunidad no se presenta y no puedes pasarte la vida esperándola. Pero… Siempre queda la alternativa B, que es aprender la lección, sincerarse con uno o una misma y pensar en las consecuencias negativas que una decisión imprudente, errónea y poco meditada puede tener en nuestras vidas.

Y es que, como dijo el gran John Lennon…

“La vida es aquello que pasa mientras tú haces otros planes”

Yo no estoy dispuesta a sentarme en el banquillo para ver la mía pasar… ¿Y tú?

Pdta.- En una hora y media me voy a Valencia a pasar un gran fin de semana con personas muy especiales. Te deseo de corazón que tú, que estás leyendo estas palabras, también disfrutes del tuyo y que vivas tu ahora como si no hubiera un mañana…

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8 comentarios en “EL TREN DE LA OPORTUNIDAD PERDIDA

    • La frase de John Lennon, la comparto al cien por cien. Si me permites, te dejaré yo una mi querida hija: “La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar;sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer”.

      Que te diviertas un montón en Valencia!!!!!!

  1. ¡La cantidad de problemas que ahorraríamos si nos quitásemos ese estúpido miedo al cambio tan característico del ser humano!

    Pero es que si lo piensas, va contra nuestro instinto de supervivencia. Estando en una posición cómoda, el ser paleolítico no quería cambiar. ¡Suficientemente jodido era estar bien, como para alterar cosas! Y además, el cambio, la mala elección, en su caso era la muerte de hambre o de vete tú a saber qué.

    Luego lo piensas, y las grandes personas, o mejor dicho, las personas con grandes vidas, en verdad lo único de diferente que tienen es que se han arriesgado a cambiar. Han sacrificado cosas. Y digo, sacrificar en el sentido más literal de la palabra, es decir, renunciar a algo para obtener un beneficio POTENCIAL mayor.

    Y aquí hay dos cosas que no solemos tener en cuenta:
    – Que aquello que sacrificas, normalmente, no es irrecuperable. Por ejemplo, sacrificas una libertad y una forma de vida cuando comienzas una relación con una persona. Ese Yo -> Nosotros tan raído. Yo le grito a mi cabeza: ¡Mente estúpida y conservadora, que si la cosa va mal, volverás a eso. No hagas un drama!
    – Que el cambio es a mejor. ¡Carajo! Que solo vemos la parte positiva y los peros y pegas, y las dificultades.

    Como consejo para aprovechar las oportunidades, yo intento (intento, ojo) aplicar el concepto de “Qué es lo peor que puede pasar”. En verdad luego lo piensas y dices: joer, ¡lo peor que puede pasar… no es tan grave! Tiene solución.

    Siempre comparo el caso mejor y lo que puede molar con el caso peor. Y una vez que he conseguido concienciarme que el caso peor es solucionable… es mucho más fácil convencerme a afrontar el cambio.

    En fin Ali, que te suelto unas parrafadas tremendas. Pero me ayudan a mi también a repasar mis valores 😛

    • Muchísimas gracias Samuel!! Que sepas que me estoy aficionando a tus comentarios!! 🙂

      Como bien dices, hay que combatir el miedo al cambio y abrir la puerta a lo que venga. Sabemos que adaptarnos y atrevernos a vivir situaciones inciertas no es sencillo, pero… ¿Quién dijo fácil? Hay que arriesgar, apostar y confiar…

      Que pases unas muy felices fiestas!! Un abrazo!!

      Ali

    • Mil gracias, Jose!! 🙂 Qué alegría más grande me da que tengas esa percepción!!

      Te adelanto que esto no es nada para los cambios que se avecinan en este blog a partir de enero!! Vengo con el volante bien cogido y pisando fuerte el acelerador!!

      Feliz navidad para ti también!! Muchos besos!!

      Ali

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