EL ARTE: EXPLORAR EL MUNDO A TRAVÉS DE OTROS OJOS

Reflexiones decorando el MACBA (Barcelona)
Reflexiones decorando el MACBA (Barcelona)

¿Qué es el arte? “No sé lo que es el arte y si lo supiera no se lo diría a nadie”, sentenció el pintor malagueño Pablo Picasso. Y el día que leí semejante afirmación quedé absolutamente maravillada.

Porque… ¿qué es el arte? ¿Qué diferencia lo que consideramos una obra artística de lo que no lo es? ¿Por qué algunas creaciones tienen una capacidad indescriptible de erizarnos la piel y consiguen encogernos el corazón y otras nos dejan totalmente indiferentes?

Estas y muchas otras cuestiones son las que rondaban por mi mente el sábado pasado mientras disfrutaba acompañando a mis tíos en la que fuera su primera visita al Museo del Prado, aunque no fue hasta que mi tío me preguntó qué era lo que yo apreciaba del arte y qué era lo que llamaba mi atención en determinados cuadros cuando decidí que iba a escribir este artículo.

¿Qué es el arte? Sería del todo pretensioso por mi parte intentar ofrecer una respuesta universal y del todo certera a esa pregunta, pero sí hay algo a lo que hoy puedo intentar responder: qué significa para mí el arte o qué aspectos son los que, en mi opinión, me permiten afirmar que una creación determinada aporta cierto valor artístico.

Uno de los puntos que más me fascinan del arte es que siempre, absolutamente siempre, te permite redescubrir el mundo a través de otros ojos. Ya sea en la sala de un cine, en una exposición fotográfica o desde un banco en la sala de un museo. Cada obra es única, irrepetible, esencialmente incopiable y sustancialmente admirable.

Según la mirada curiosa de quien observa, una obra puede significar todo un mundo, abrumarle hasta límites insospechados o no transmitirle absolutamente nada. Aunque, desde mi punto de vista, cualquier forma de expresión artística sin duda alguna siempre posee el don (a veces inexplicable) de despertarnos algún tipo de emoción.

Tristeza, compasión, dulzura, repulsión, miedo, inquietud, ternura… Son tantísimas las sensaciones que una obra puede despertar en cada una de las personas que la contemplan que, por más que me lo propusiera, sería imposible recogerlas todas en esta publicación.

Pero… ¿Cuáles son los factores que nos permiten cualificar una creación como una composición artística? A continuación te detallo los que a mí me parecen más importantes, ¡allá voy!

1.- El carácter innovador de la creación teniendo en cuenta el contexto histórico, social y económico en que vio la luz

Imposible calcular el valor de una obra o definir su aporte a la historia del arte sin considerar los valores, normas, estereotipos y circunstancias históricoeconómicas en que se creó.

¿Por qué? Porque a veces este conjunto de parámetros se reflejan en el contenido y mensaje de cualquier composición o, al contrario, la obra que tenemos delante representa una revelación al contexto de su aparición. Un ejemplo claro de ello es el Guernica, una de las obras estrella del pintor que he mencionado al inicio de este artículo.

2.- La fuerza de la expresión de la obra

Recordemos una de las obras maestras del Renacimiento: La Gioconda, del genio italiano Leonardo Da Vinci. ¿Cuántos y cuántos ensayos se habrán publicado acerca de la misteriosa mirada de la protagonista de esta obra maestra? Y seguramente haya tantas teorías como ensayos se hayan escrito a propósito de este cuadro.

En el caso de esta obra, a parte de ser uno de los mayores ejemplos pictóricos de la tendencia de uso de la técnica del claroscuro que tanto aparecería en el Barroco, La Gioconda es, en mi opinión, una de las creaciones pictóricas que mejor ejemplifican el cómo una expresión determinada puede llegar a conseguir que una obra sea recordada y alabada por los siglos de los siglos.

3.- La optimización de los recursos: el don de transmitir más utilizando menos

Aparentemente, componer grandes creaciones teniendo a disposición la protección y recursos facilitados por la Corte no supone un gran reto, pero… ¿Qué sucede cuando los recursos son mínimos y alguien posee la genialidad de crear obras maravillosas desde la humildad?

Sin ir más lejos recordemos al autor de los girasoles más bellos jamás pintados en un cuadro: Vincent Van Gogh. Sobreviviendo en la más absoluta pobreza durante más de un año, es el autor de algunas de las obras más representativas del post impresionismo y del movimiento expresionista europeo.

4.- La genialidad de desarrollar la imaginación hasta límites insospechados

Me resulta imposible no relacionar este punto con uno de mis cuadros preferidos: La persistencia de la memoria, de Salvador Dalí.

Inspirándose en el queso camembert, a ningún artista anterior a él se le había ocurrido representar unos relojes reblandecidos en una obra de arte y, desde mi punto de vista, su idea resultó ser una magistral forma de simbolizar el paso del tiempo y la influencia de este en la decadencia de la memoria humana. Colosalmente sublime.

Hoy por hoy estos son los factores que merecen toda mi atención cuando disfruto relajadamente de un buen paseo o me pierdo durante  horas y horas en cualquier museo.

Espero que, al igual que a mi tío, mi artículo pueda ayudar a alguien a entender el arte desde otra mirada: desde el corazón, sin estereotipos, sin prejuicios, sin quedarse en el simple “me gusta o no me gusta”, ya que la única forma de acercarse al arte es abriendo de par en par el alma, abriendo la mente a lo que surja…

Y para ti… ¿qué es el arte? ¿Cuáles son los factores que valores en una creación artística? ¿Nos lo cuentas en tu comentario? 🙂

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