RESURGIR DE LAS CENIZAS

Rincones de Barcelona que enamoran...
Rincones de Barcelona que enamoran…

Llevo unos días triste. Bueno, para qué te voy a engañar, llevo unos días bastante apagada. Triste hasta el punto que amigas mías de toda la vida me han llegado a decir que nunca me habían notado así.

Antes de hablarte de las razones por las que me siento de esta manera, me gustaría empezar este artículo pidiéndote disculpas si este post no es el que esperabas leer hoy. El único compromiso inquebrantable que he adquirido con este blog desde su nacimiento hace dos años no es el de publicar todos los martes ni todos los viernes ni ningún otro día de la semana.

Mi compromiso ha sido siempre el apostar por la transparencia para contigo, que estás al otro lado regalándome parte de tu tiempo, así que discúlpame si hoy no estoy a la altura de tus expectativas. La verdad es que no estoy ni tan sólo a la altura de las mías. Lo único que sí puedo decirte es que en este momento no soy capaz de compartir contigo otra cosa que no sea lo que voy a contarte a continuación.

CHUBASCOS TEMPORALES

Soy consciente de que llevo una vida relativamente fácil: gano un sueldo a final de mes, estoy haciendo realidad muchos de mis sueños y sé que a mi alrededor hay personas que me quieren. Aún así, me siento vacía y muy apagada.

Sé que esta racha gris asquerosa que se ha apoderado de mis días y de mi actitud habitual se irá de vacaciones tan pronto como yo la mande a paseo, pero he decidido reconciliarme con ella, escucharme y tratar de llegar al fondo de la cuestión de por qué me estoy sintiendo así últimamente. Y creo que estoy llegando hasta él.

Resumiendo muy mucho, puedo afirmar que estas sensaciones me llevan a parar a una única, a la gran madre de todas ellas y a la que resume en una única palabra cómo me siento ahora mismo. Esa palabra, ese detestado fondo de la cuestión, se llama sencillamente DECEPCIÓN.

No es que me sienta especialmente decepcionada conmigo misma estos últimos días. No, no va conmigo el tema, sino que este vacío ha sido causado a raíz de algunos desengaños que me he llevado últimamente con personas de mi entorno, personas que creía que no me fallarían y que, aunque me cueste y me duela admitirlo, me han fallado.

Siempre he pecado de extrema inocencia y soy consciente de que mis expectativas respecto al exterior deberían ser inferiores. Con el tiempo he aprendido que en esta vida no hay nadie mejor ni peor, teniendo en cuenta las virtudes y defectos de cada cual.

Nadie tiene en su poder la verdad universal ni puede imponer sus creencias ni su forma de entender el mundo por encima de la de nadie. Cada cual pensamos de un modo diferente, sentimos de modo distinto, tenemos unas necesidades divergentes y vemos de color distinto nuestro propio horizonte.

Lo que estoy comentando ahora se resume muy bien en mi reflexión preferida de mi amigo Pau: “no trates a los demás cómo te gustaría que te traten a ti, házlo cómo les gusta que les traten a ellos”. Gracias Pau por afirmaciones tan aplastantes!!

¿Conclusión? Como de cualquier situación que nos marca en esta vida, absolutamente de cualquier experiencia podemos aprender algo y, en mi caso, soy consciente de que debo aprender a reducir la dependencia afectiva que siento de mi entorno más cercano y a pensar más en mí.

Si te sientes reflejado o reflejada en mis palabras, aprovecho para recordarte que ser un poco egoísta y anteponer nuestras propias necesidades a las de los demás no es ningún crimen, como nos han hecho creer. Desde mi punto de vista, la clave reside en encontrar el punto de equilibrio entre nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestra conducta hacia las personas que componen nuestro alrededor y no pecar de extremistas. Ni todo es tan dulce ni todo debe ser tan salado.

ALGUNAS CLAVES PARA APACIGUAR LA TORMENTA Y MEJORAR EL ESTADO DE ÁNIMO

Dos de los aspectos positivos de vivir estos momentos más cabizbajos son que estos instantes no perduran eternamente y que, si mantienes los ojos y el corazón abiertos, siempre te reforzará en algún sentido (aunque éste no sea demasiado evidente al principio).

Por mucho esfuerzo que requiera, siempre podemos elegir nuestra actitud y tomar una decisión acerca de cómo vamos a afrontar el vacío que sentimos. ¿Quieres que te cuente cómo consigo superar estos períodos grisáceos? A continuación, algunas de mis decisiones más recurrentes:

1.- Compartir lo que siento con mis personas de confianza. Estos últimos días he estado comunicándome a diario con algunas de mis mejores amigas. ¿Lo mejor? La confianza y la empatía es tan grande que no hizo falta que les contase que no me sentía bien, lo descubrieron por sí mismas.

Conversar sobre nuestras sensaciones más íntimas y frivolizar acerca de algunas situaciones para cambiar nuestro enfoque de las mismas ha resultado ser un bálsamo infalible.

2.- Salir de casa. Prohibido tumbarse en el sofá y regocijarse en el malestar durante horas y horas sin adelantar nada.

Aunque suponga un esfuerzo, abre la puerta y permítete disfrutar de lo que hay ahí fuera, ya sea pasando la tarde entre tus rincones preferidos, dando un paseo por algún lugar que consiga hacerte sentir bien o tomando algo en buena compañía (o, si lo prefieres, practicando puenting o desafinando en un karaoke…). Ten por seguro que cualquiera de esas opciones te aportará más que quedarte a solas dejándote vencer por la sensación de vacío.

3.- Disfrutar de una buena comedia y echarse unas risas. No hay mal que cien años dure. Y, aunque haya momentos en los que nos cueste verlo, si lo pensamos durante unos segundos, tenemos miles de motivos para sonreír y sentirnos bien por aquello que tenemos, por aquello que hemos aprendido o por todo lo positivo que hay en nuestra vida.

Como el otro día afirmaba en las redes sociales, la vida es el mejor regalo que hemos recibido nunca, de nosotros depende el aprovecharla. En ella predominará un color u otro según la actitud con la que decidamos vivirla… Si lo buscamos, seguro que en el lapicero encontraremos algún otro color esperando que pintemos con él. ¿Dejamos de hacerle esperar?

De vuelta… Siempre una sonrisa…

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2 comentarios en “RESURGIR DE LAS CENIZAS

  1. Pues me parece el post mas optimista de lo que pensaba al principio. Por supuesto que todos tenemos motivos para sonreír, aunque a veces tener la vida fácil nos haga caer en un vacío existencial…Añadiría luchar por las metas que uno se propone(no tienes porque ser grandes ni lejanas en el tiempo) nos alivia y distrae de pensamientos pesimistas.

    • Buenos días David,

      Un buen apunte por tu parte, pero, para poder fijarse metas y luchar por las mismas, previamente es necesario realizar un trabajo individual y velar por un bienestar personal mínimo.

      Desde mi punto de vista, este aspecto es básico para poder seguir adelante y trazarse objetivos, ya que si no nos encontramos en equilibrio, es imposible poder trabajar y avanzar en otros sentidos con cierta coherencia.

      Ahora bien, si el objetivo o nuestra meta está encaminada a llevar a cabo pequeñas acciones que nos permitan sentirnos mejor paulatinamente, entonces, estoy totalmente de acuerdo contigo.

      Un fuerte abrazo y gracias por tu comentario!

      Ali

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