LA FUERZA DE LAS PALABRAS: EL PODER DE NUESTRO PROPIO DISCURSO

Will Hunting

“Después de la palabra, el silencio es el segundo poder del mundo” (Henri Lacordaire)

A lo largo de mi vida he conocido a muchísimas personas con la convicción de que el sistema políticoeconómico y social que nos rodea influye notablemente en nuestras decisiones y comportamiento respecto a nuestro entorno.

Sin embargo, he observado que muy pocas de ellas muestran ser conscientes del gran e importantísimo influjo que nuestras propias palabras, el más inmenso proyector que existe de nuestras ideas, ejercen sobre la mente, e, incluso, me atrevería a decir, nuestro futuro.

Por ello, hoy voy a dedicar este artículo a hablaros de este tema, tan sólo con la humilde intención de animaros a reflexionar y a tomar conciencia, ilustrando mis reflexiones con ejemplos seleccionados de una de mis películas favoritas: El indomable Will Hunting.

EL IMPACTO DE LAS PALABRAS

Como ya sugerí en un post anterior bastante relacionado a lo que pretendo transmitiros hoy, en muchas ocasiones, somos nosotros mismos quienes de manera involuntaria nos autolimitamos alzando enormes barreras divisorias entre nuestras propias capacidades, las posibilidades que nos ofrece el entorno y nuestra mente.

Muy lejos de ejercer un impacto positivo en nuestro desarrollo personal, dichas barreras consiguen reducir nuestro campo de visión hasta tal punto que nos balancean una y otra vez entre columpios de algodón que nos mantienen divagando en una realidad superficial, muy dispar a aquella ante la que verdaderamente nos encontramos.

Sí, lo sé, es posible que estéis pensando “Ali, hoy te has vuelto loca de remate”, pero os garantizo que, al final de este artículo, estaréis tan convencidos y convencidas como yo de que, más a menudo de lo que somos capaces de ver, nuestras propias palabras son el principal enemigo de nuestra evolución y crecimiento como personas.

Tendemos a caminar por ahí fuera dejándonos llevar por el sino, por lo que creemos que el destino nos tiene deparado y, lo que me parece más preocupante, sin prestar apenas atención a nuestro propio discurso y mucho menos a lo que se esconde bajo las palabras que utilizan quienes tenemos a nuestro alrededor.

Lo que acabo de comentar está directamente relacionado con el enfoque de nuestros pensamientos que, lo queramos aceptar o no, ejercen un impacto desbordante en nuestra actitud ante la vida y nuestra apertura y receptividad respecto al disfrute de la misma.

Desde mi punto de vista, la primera pieza del puzzle que habría que revisar es nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos. ¿Cómo vamos a comprender el mensaje que se esconde tras lo que nos envuelve cada día si apenas dedicamos tiempo a escucharnos a nosotros mismos? Bbbbaaaaaang (sonido de sirena), primer error.

Desde aquí os invito a escuchar y conocer vuestra propia voz y, si realmente os veis con fuerzas, a revisar las connotaciones y barreras que creamos mediante el uso de unas palabras u otras.

No es lo mismo decir “tengo intención de hacer X” que “voy a poner todo de mi parte para poder hacer X” como tampoco lo es afirmar “a ver si las cosas cambian” ante “esto debe cambiar y voy a tomar decisiones para que así sea”.

Regalemos dosis de fuerza, identidad, conciencia, determinación y poder a nuestro discurso. Porque… ¿cómo vamos a aspirar a avanzar y a conseguir algo en la vida si las primeras barreras nacen de nuestros propios labios? No amigos, así no vamos bien.

EL PODER DEL DISCURSO Y SU INFLUENCIA EN EL SER. EL CASO DE LA PELÍCULA EL INDOMABLE WILL HUNTING

Según la intencionalidad y tono con que las utilicemos, las palabras adquieren por sí mismas un poder muy difícil de definir que puede atraer pensamientos muy positivos o, por el contrario, provocar situaciones que nos alejan considerablemente del borde de lo aceptable.

A continuación, os muestro algunos ejemplos seleccionados de la película El indomable Will Hunting que bien seguro os permitirán ver y entender con mayor claridad lo que pretendo comunicaros.

· Las palabras y su poder destructivo: Según la intensidad, el momento y la intención de nuestro mensaje podemos llegar a provocar en la persona receptora una reacción del todo inesperada. Por ese motivo, para evitar situaciones para las que no estamos preparados, es muy importante escoger bien los términos que vamos a utilizar e intentar optimizar nuestra capacidad empatizante durante el acto comunicativo. Si no lo hacemos, involuntariamente, podemos desencadenar circunstancias como ésta:

· Las palabras y su poder liberador: Durante la comunicación con una persona en un entorno en el que previamente se haya propiciado un ambiente cómodo y basado en la confianza recíproca, pueden llegar a producirse lo que yo llamo “momentos mágicos”, momentos en los que, sin saber exactamente cómo ni por qué, dos personas llegan a tal nivel de complicidad que lo que se comparte es absolutamente liberador para uno de esos individuos, para los dos o, puntualmente, para ambos. Veamos a lo que me refiero.

· Las palabras y su poder revelador: Conviene recordar que el lenguaje es lo suficientemente rico para poder expresar con gran precisión lo que pretendemos comunicar. Lo mejor de ello es el inmenso impacto que ejercen nuestras palabras cuando nacen directamente del corazón y permitimos que broten sobre un manto de libertad, certeza y autoconfianza. En este sentido, la escena que os muestro seguidamente es el mejor ejemplo que he encontrado. Anímate a hacerte un favor y regálate cuatro minutos de excelencia cinematográfica, filosófica y emocional.

· Las palabras y su poder de distensión: Elegir las palabras adecuadas en el momento adecuado puede llegar a conseguir que hasta el más grueso de los cables de tensión de cualquier espacio se disuelva en cuestión de segundos, llegando a acercar incluso a quienes parecían del todo insolubles. Por este motivo, es tan importante aumentar nuestro nivel de conciencia en nuestra comunicación bilateralmente: con nosotros mismos y para con los demás.

En definitiva, el lenguaje verbal presenta un factor maravilloso y que a menudo obviamos: somos nosotros mismos quienes elegimos nuestro discurso. Nos facilita una oportunidad única de escoger el qué y el cómo de aquello que necesitamos transmitir. Y nuestras palabras son uno de los mejores reflejos de nuestro propio interior. Por todo ello, creo que deberíamos ser más inteligentes y escoger mejor tanto nuestro mensaje como el momento en que lo queremos compartir porque ello también nos define.

Por último, manifestar que no quiero ser esclava de mis propias palabras, sino la mejor acompañante de todas ellas. Cada uno de nosotros somos dueños de nuestro propio discurso… Así que… Compartamos con el viento y con quien quiera escucharnos nuestra mejor historia. Porque todos la tenemos.

Elijamos bien nuestras palabras porque bien seguro habrá quien siempre las recordará… Y el recuerdo, amigos míos, es lo que nos hace eternos.

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4 comentarios en “LA FUERZA DE LAS PALABRAS: EL PODER DE NUESTRO PROPIO DISCURSO

  1. Completamente de acuerdo con tu artículo y con lo que él trasmite para mí: “el poder de las palabras y el uso o abuso que hacemos de ella” y es que pocos somos conscientes de ello y lo peor es que todos, en muchas ocasiones, las hemos utilizado mal y con ellas hemos hecho daño, a veces sin querer queriendo, porque no sabemos el verdadero poder que tienen y es que de conversaciones simples pueden salir grandes revelaciones. La vida es una caja de sorpresas y aprendizajes 🙂

    Un abrazo guapa 🙂

    • Hola guapa!!

      Has dado en el clavo!! Precisamente por el poder que tienen las palabras deberíamos aprender a tomar una mayor conciencia acerca del uso de las mismas (ya no te digo de la combinación que hacemos de ellas…).

      No hay término en este mundo careciente de sentido ni nada de lo que sale por nuestra boca es gratuito ni fruto de la casualidad, por lo que una buena forma de avanzar e intentar cuidar más los mensajes verbales que emitimos es dedicar cierto tiempo a escucharnos y a cuidar más el qué queremos decir, por qué lo decimos y con qué intención.

      Un abrazo grande para ti también desde la habitación de al lado!! 🙂

      Ali

  2. Muy interesante todo lo que cuentas y genial idea la de ir poniendo ejemplos con los vídeos. ¿Conoces entonces la Programación Neurolingüística (PNL)? Aunque no está oficialmente probada como ciencia hace un interesante acercamiento al desarrollo personal en base a los patrones lingüísticos que creamos. Tiene mucho de cierto…

    • Buenos días Bea!!

      Sí, conozco la PNL. De hecho, he realizado un curso sobre ese tema y estoy de acuerdo contigo en que es muy interesante, principalmente para tomar conciencia de cómo funciona nuestra mente, lo que expresamos y de qué forma lo hacemos. Totalmente recomendable!!

      Muchas gracias por pasarte por aquí!! 🙂

      Un abrazo!

      Ali

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