MI LECCIÓN DE VIDA: LA IMPORTANCIA DE SUPERAR EL PASADO PARA VIVIR MEJOR EL PRESENTE

Atardecer_Mallaig

“Si sigo diciéndome a mí mismo que no puedo hacer algo, es posible que termine siendo incapaz de hacerlo. Por el contrario, si creo firmemente en que sí puedo hacerlo, con seguridad adquiriré la capacidad de realizarlo, aunque no la haya tenido al principio” (Gandhi).

Conscientemente o no, vivimos en un mundo repleto de dicotomías y contrastes. Para poder hablar de alegría, debemos haber experimentado previamente lo que asociamos con la tristeza, al igual que para poder decir que algo es de color blanco debemos conocer también las características del color negro.

A parte de muchas otras, estas dicotomías han estado muy presentes en mi vida y, seguramente, sin ellas no estaría donde estoy ni sería cómo soy.

No considero para nada que mi historia sea especialmente llamativa, pero le estoy muy agradecida por haberme dado la oportunidad de aprender, crecer, avanzar, conocerme y, principalmente, por haberme enseñado que, por adversas que sean nuestras circunstancias, jamás debemos permitir que nos superen, por más difícil que parezca.

UNA MIRADA AL PASADO

Como algunas personas ya sabéis, no puedo decir que mi adolescencia fuera lo que solemos catalogar como fácil. A pesar de lo habitual que suele ocurrir en esta etapa, en un período de dos años y medio tuve que enfrentarme a una serie de situaciones que marcarían mi forma de sentir y de vivir hasta el resto de mis días.

En menos de dos meses tuve un accidente de moto y asimilar la separación de mis padres. Quizás al leer esto estarás pensando “bueno, ¿y eso qué tiene de atípico?”; pues bien, puedo decirte que, al menos en mi caso, cuando eres testigo de la ruptura de tu familia, comienzas a desconfiar de todo lo que te rodea porque, si aquello que considerabas lo más inquebrantable de este mundo se rompe, ¿qué es lo que te queda esperar del resto?

Sin embargo, esto no fue todo, en realidad fue tan sólo el comienzo de una etapa que aún me resulta difícil recordar.

Tan sólo ocho meses después, cuando aún estaba recuperándome de las secuelas de mi primer accidente, tuve otro percance bastante importante esquiando en Andorra. Un suceso que me tuvo empotrada en una cama durante casi un mes y coja durante dos años, hasta el día que mi traumatólogo decidió que operar era la mejor opción.

Después de esta circunstancia, mi estado de ánimo ya había comenzado a desmoronarse. Tenía por entonces dieciséis años y en ese momento estaba muy lejos de sospechar que lo peor aún no había llegado.

En diciembre de 1999 viví la que creo que hasta hoy ha sido la peor experiencia de mi paso por este mundo. Justo el día antes de fin de año, dos amigos míos tuvieron un grave accidente que les costó la vida y, ante esta situación, fui incapaz de evitar derrumbarme por completo.

Por varias razones que no es necesario explicar, un sentimiento atroz de culpabilidad se adueñó de mi alegría, que siempre me había acompañado, y consiguió que me sumergiera en una espiral de la que no era capaz de salir. No tenía ganas de ver a nadie, no me apetecía sonreír y mi rendimiento académico empezó a caer en picado.

Ese torbellino emocional me nubló por completo durante catorce años de mi vida, hasta que, gracias a la primera de muchas decisiones, me di cuenta de que no podía continuar por ese camino.

LA IMPORTANCIA DE CUMPLIR UNA PROMESA Y RECONCILIARSE CON EL PASADO: EL PUNTO DE INFLEXIÓN

Gracias también al apoyo de mi familia y de mis verdaderas amistades, en 2013 decidí pasar página y “abrazar” todas las vivencias desagradables que se habían cruzado en mi camino para volver a ser yo: la chica que siempre había querido comerse el mundo, aquella muchacha alegre y bromista que se había esfumado para irse a alguna parte unos cuantos años atrás.

Para llegar a ese punto, necesitaba empezar a encajar las piezas del puzzle, pero sentía que era imprescindible reconciliarme con mi pasado para avanzar y llegar al punto al que quería llegar.

Y con esa sensación llegaría un viaje crucial en mi vida: una ruta por Italia y el cumplimiento de una promesa personal.

Por más que quisiera, me resulta imposible encontrar las palabras adecuadas para describirte al cien por cien lo que aquel viaje significó para mí. Tras catorce años adormecida y viviendo a medio gas, conseguí volver a respirar en el amplio sentido de la expresión y recuperar toda la vitalidad perdida.

El día que cumplí mi promesa bajo los rayos del sol que acariciaban mi rostro (y también las lágrimas que rodaban por él) en Roma me liberé por completo de aquel sentimiento de culpabilidad y conseguí darme la oportunidad de volver a compartir mis ilusiones y todo lo que soy con las personas que me rodean y poder ofrecerles lo mejor de mí cuando estoy en poder de hacerlo.

Este viaje a Italia supuso el fin de una etapa bastante gris y el comienzo de otra llena de luz, gratitud y armonía, mucho más acorde con mi forma de entender esto a lo que llamamos vida.

POR QUÉ HE DECIDIDO COMPARTIR ESTA HISTORIA Y LAS LECCIONES QUE APRENDÍ DE ELLA

La historia que te acabo de contar tuvo un impacto muy grande en mí y he querido compartirla contigo por dos razones: la primera, porque estoy segura de que alguna de las personas que estáis leyendo este artículo os sentiréis identificadas con algunas de mis palabras, y la segunda, porque es el ejemplo que puedo utilizar para demostrar que, con la actitud adecuada, todo, por difícil que parezca, puede dejarse atrás.

En mi caso, puedo decirte que, con el paso del tiempo, he llegado a sentir gratitud por vivir estas experiencias, ya que, sin cada una de ellas, no sería la persona que soy (para bien o para mal…), no sería tan consciente cómo lo soy ahora de la fortaleza que tengo ni habría aprendido las siguientes lecciones:

1/ NADIE ES AUTOSUFICIENTE, POR MÁS QUE INTENTEMOS CONVENCERNOS DE QUE LO SOMOS

Aunque en ocasiones nos cueste aceptar que es así, todos necesitamos contar con alguien como mínimo en algunos momentos cruciales de nuestra vida.

Con toda seguridad viviremos alguna etapa en la que las circunstancias nos superarán y nos impedirán ver y pensar con claridad, y es en esos instantes cuando más se agradece contar con una mano amiga.

2/ TUS LÍMITES SÓLO ESTÁN EN TU CABEZA

He conocido a personas que, ante una situación adversa, han arrojado la toalla de inmediato, sin intentar manejar o afrontar dicha situación.

Aunque esta decisión merece todo mi respeto (arrojar la toalla también requiere cierta valentía), las mochilas que llevo a mis espaldas me llevan a pensar que esta mentalidad no es la más favorable ni útil para superar todas las barreras que se crucen a nuestro paso.

Si te sientes así, te sugiero que mires dentro de ti y busques tu propia forma de seguir adelante: no importa cuantas piedras encuentres por el camino, lo verdaderamente importante es llegar hasta la meta.

3/ CONSTRUIR Y RECOBIJARSE EN EL MURO DE LA AUTOCOMPASIÓN NO ES UNA BUENA OPCIÓN

Es una alternativa posible, sí, pero, si no se presta atención, llegamos a construir un muro tan alto que nos impide ver lo que hay ahí fuera. Y créeme, ahí fuera hay un mundo lleno de grandes posibilidades y de cosas nuevas por descubrir.

No permitas que una situación determinada te impida disfrutar de ellas.

4/ ABRAZAR EL DOLOR ES UNA FORMA DE CONOCER QUIEN SOMOS EN REALIDAD

La sociedad actual (principalmente la occidental) tiene a asociar el dolor con lo desagradable y lo negativo.

Después de un duro trabajo personal, he aprendido a cambiar mi modo de entender el dolor y a saber extraer lo positivo que esta sensación puede aportarnos en referencia a nuestro propio autoconocimiento.

Eludir esta manifestación del sentir es una forma de negación de la realidad, insana, a mi parecer, para el desarrollo emocional de los seres humanos.

5/ LAS ADVERSIDADES PUEDEN SER TU MEJOR OPORTUNIDAD DE APRENDIZAJE

Aunque puede que nos cueste enfocarlas de este modo, mis experiencias me han demostrado que las situaciones difíciles pueden convertirse en nuestro mayor y mejor reto.

¿La receta? Tenacidad, perseverancia, confianza y relatividad, acompañadas de grandes dosis de paciencia.

6/ ENFOCAR LA MUERTE DE LA FORMA MÁS POSITIVA POSIBLE NOS PUEDE AYUDAR A VIVIR EN MAYOR ARMONÍA

Personalmente, después de varias pérdidas inesperadas, he aprendido a cambiar mi enfoque de esta cuestión.

Aunque no ha resultado sencillo, mostrarme agradecida por haber podido compartir y disfrutar de personas muy importantes para mí me ha ayudado a ver la muerte como un peaje.

La identifico como un ciclo natural no lo suficientemente poderoso, ya que nos permite continuar disfrutando del recuerdo de los seres queridos y mantenerlos presentes en nuestra vida, por encima de la ausencia de contacto físico.

7/ LAS CIRCUNSTANCIAS IMPREVISTAS SON LA MEJOR PRUEBA DE QUE LO QUE REALMENTE TENEMOS ES EL AQUÍ Y AHORA

Años atrás no era consciente de la importancia de vivir el momento ni valoraba el regalo más grande que todos hemos recibido: el tiempo. Después de superar las situaciones que he compartido contigo hoy, esta actitud ha cambiado por completo.

Ahora tengo claro que quiero sonreír, respirar aire fresco, bailar, intentar que mis sueños sean una realidad y sentir intensamente CADA DÍA DE MI VIDA. Sin excusas, sin vacilaciones, tan sólo porque sí, porque esta es mi única forma de entender cada instante y porque he aprendido que mañana puede ser demasiado tarde.

Te animo a que no vivas más oscuridad que la de la noche, y que cada nuevo día te asomes a la ventana y disfrutes de aquellas pequeñas grandes cosas que hacen que este viaje valga la pena: el olor de tu panadería favorita, el sabor de aquel helado que tanto te gusta, la sonrisa de aquella vecina que te vuelve loco, aquel chico que puso en peligro tu frecuencia cardíaca, ese paisaje que te quita el sueño, ese abrazo que te acaricia el alma…

Y, sobre todo, pase lo que pase, nunca pierdas la ilusión ni la confianza en ti, por complicado que resulte.

Aunque a veces sientas que te falta el aire, el oxígeno siempre estará ahí y, cuando creas que no puedas más, seguro que hay alguien a tu lado que quiera compartir contigo su brisa. Deja que te empuje el viento y disfruta del camino porque, para vivir al máximo, también hay que aprender a acelerar al mínimo.

Y ahora… ¿Qué cuentas de ti? ¿Hay alguna lección de vida que quieras compartir? ¿Nos acompañamos en los comentarios?

Foto en cabecera: Increíble recuerdo del viaje que hice por Escocia el pasado mes de julio. Inolvidable atardecer en Mallaig.

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25 comentarios en “MI LECCIÓN DE VIDA: LA IMPORTANCIA DE SUPERAR EL PASADO PARA VIVIR MEJOR EL PRESENTE

  1. Buenas!

    Te leo y a veces es como si me estuviera leyendo a mi misma. En mi caso no me han pasado tantas desgracias pero también he desarrollado ciertos sentimientos como la culpabilidad sin saber porque. Un día, se me reveló en mi mente que no era culpable de muchas cosas y mi actitud empezó a cambiar, poco a poco, fue liberador.

    Ahora simplemente hago lo que quiero y me siento feliz todos los días. Mi objetivo es estar en paz conmigo misma. La felicidad, creo, se puede “acabar” algún día pero el estar en paz no.

    Un saludo muy grande,

    Miriam

    • Hola Míriam!!

      Me alegra muchísimo leer que conseguiste desvincularte de esa sensación de culpabilidad. Es muy positivo tomar conciencia acerca de quién es una misma y de cuáles son sus responsabilidades y qué sucesos no lo son.

      Lo que comentas acerca de la felicidad tiene mucho sentido, pero déjame decirte que te sentirás feliz siempre que sigas en el camino que creas que debes seguir para continuar sintiéndose así. En mi opinión, la felicidad es una actitud y no tanto una meta, que es lo que nos han conducido a pensar.

      Si quieres leer más sobre la felicidad, te dejo el enlace a un artículo que publiqué hace algo más de un año en el que invité a varias personas de mi entorno a compartir su visión sobre el tema. Te aseguro que sus puntos de vista no van a dejarte indiferente:

      https://creciendoentremochilas.com/2014/08/25/desmargaritando-los-mitos-de-la-felicidad/

      Gracias por tus palabras y por compartir!!

      Un fuerte abrazo,

      Ali

      • Hola Alicia,

        Tienes toda la razón, la felicidad es un modo de vida, no un objetivo a perseguir.

        Me interesan muchos los temas relacionados a la felicidad y a la paz interior. Leeré el link en cuanto pueda 😉

        Saludos,
        Miriam

  2. Guapa creo que lo importante de las experiencias es afrontarlas de la mejor manera posible, según tus propias posibilidades y salir de ello cuando estés preparado para hacerlo. No todos tenemos la facilidad de recuperarnos rápidamente, algunos necesitamos más tiempo que otros. Sin embargo, creo que lo que viene después nos ayuda a formar mejor nuestra forma de ser y el actuar ante la vida y sus pruebas.

    Grandes aprendizajes tienes mujer, deseo que sigas explorando todo lo que esas experiencias te han dejado porque nos seguirás enriqueciendo con maravillosos escritos.

    Un abrazo.

    • Muchísimas gracias por tus palabras, Diana.

      Totalmente de acuerdo con lo que expresas en tu comentario. Absolutamente todas las experiencias que vivimos, nos resulten más difíciles de superar o menos, tienen un gran impacto en nuestra forma de afrontar las posibles adversidades que nos encontramos en el día a día.

      Lo más importante es aprender a leer entre líneas, descubrir lo que la vida nos quiere enseñar e invertir tiempo en nuestro autoconocimiento para ir creciendo como personas y gestionar con mayor madurez todo tipo de circunstancias.

      Por suerte, tengo grandes personas a mi alrededor que me permiten aprender mucho cada día, así que GRACIAS por la parte que te toca 🙂 .

      Un fuerte abrazo para ti.

      Ali

  3. Buenas Ali,

    Este escrito llega al corazón y seguro que ha sido un proceso duro y de autoconocimiento. Me alegro mucho que lo hayas superado y que seas así de auténtica. Se nota que eres tu misma.
    Yo perdí a mi padre de pequeño y a un tio en la adolescencia que era muy cercano que me tocaron muy de lleno.

    Cómo bien comentas en el artículo lo importante es rodearse de grandes personas, de perderse de vez en cuando en uno mismo, ya sea aquí o en un viaje en solitario.

    Gracias por mostrarnos este artículo y te veo que vas a conseguir grandes logros en tu vida, y que sepas que has conseguido mucho.

    Un abrazo fuerte desde el otro lado de la pantalla.

    • Woww Luismi… ¿Qué decir ante un comentario así?

      Muchísimas gracias por tus palabras y por compartir algo tan personal conmigo y con quienes formamos parte de este pequeño gran espacio.

      Creo firmemente que, si queremos ser mejores, tenemos que aprender constantemente y hacer lectura de todo lo que nos va sucediendo. Las mejores lecciones no se aprenden en la escuela, sino en el día a día, ahí fuera, observando y sintiendo todo lo que sucede a nuestro alrededor.

      Espero que podamos seguir aprendiendo de la mano porque tú también tienes muchísimo a aportar y tengo la convicción de que lo mejor… aún está por llegar.

      Un abrazo enorme, amigo!! Espero verte pronto!!

      Ali

  4. Hola guapa!! la verdad es que el post es toda una enseñanza de agradecimiento, aprendizaje y superación. No es fácil abrazar los momentos dolorosos y extraer algo positivo de ellos. Muchas veces han de pasar años para poder mirar atrás y decir: “bueno, pasó esto y he aprendido esto otro” y en ocasiones ni aún así.
    Por otro lado, creo que las malas experiencias y los sentimientos negativos son algo que va asociado a la naturaleza humana pero últimamente están siendo cada vez más reprimidos bajo consignas de estar siempre felices, alegres y contentos. Así que, en vez de intentar aprender algo, lo que se hace es esconderlos como si fueran algo vergonzoso en vez de algo que nos permite crecer y avanzar. Gracias por compartir tus experiencias y tus sentimientos. Besos!!

    • Hola María!

      Muchísimas gracias por este gran comentario!

      Estoy totalmente de acuerdo contigo en que actualmente nos invaden a diario mensajes que, de alguna manera, parece que nos “obligan” a estar felices cada día de nuestras vidas.

      Conozco a personas que, debido a esto, cada vez se animan menos a exteriorizar y compartir sus sentimientos porque está convencidas de que nadie va a comprender cómo se sienten.

      En este sentido, y a mi parecer, el postureo de las redes sociales tiene mucho que ver, aunque no eximo la responsabilidad que corresponde a cada cual de interpretar la información y reaccionar ante ella del modo más razonable posible.

      Besos para ti también!

      Ali

  5. Ali cuando la vida nos coloca en encrucijadas donde el sufrimiento es el protagonista, muchas veces lo tomamos como un castigo y no como una grandiosa oportunidad para subir peldaños hacia nuestro proceso evolutivo. En ese momento en el que nos ocurren varios acontecimientos dolorosos (uno tras otro) no tenemos la suficiente objetividad como para saber que eso que está ocurriendo es el impulso hacia nuestra fortaleza de espíritu y la grandeza del alma, éstos son términos demasiado espirituales y abstractos como para que nos justifiquen mientras estamos sufriendo, pero hay algo tortuoso y a la vez maravilloso que se llama tiempo, el tuyo fue más de 10 años, el de otros puede ser de 20 años o 20 días, depende de cada quien, ese tiempo es el que nos da las respuestas, y no importa cuánto haya durado, fue justo el que necesitabas para entender y crecer.
    ¡Un abrazo amiga!

    • Hola guapa!

      Creo que la manera cómo cada persona interpreta las circunstancias y hechos inesperados que tienen lugar en su vida viene muy marcada por los mensajes que esa persona va interiorizando y percibiendo de su entorno más cercano desde su infancia.

      En mi caso, me ha costado muchos años cambiar de enfoque y reconducir mi modo de “hacer lectura” de los hechos que he vivido y que me han hecho sentir mucho dolor.

      Como dices, también pienso que, en este sentido, es importante no presionarse y que cada persona disfrute del derecho natural que le corresponde de experimentar su proceso al ritmo que se sienta preparada siempre que quiera hacerlo. No es tan importante el tiempo que transcurra, sino los aprendizajes que esa experiencia nos facilita, tener la oportunidad de aplicarlos y seguir evolucionando en el camino.

      Otro abrazo grande para ti!

      Ali

  6. Hola guapa
    Que post más auténtico y personal, se nota que detrás de él hay un largo proceso de autoconocimiento y de aceptación. Todos en la vida pasamos por momentos duros y difíciles que nos hacen pensar en tirar la toalla y dejar de luchar tanto, pero es en ese instante donde se ve de que pasta estamos hechos. Y ojo que tirar la toalla y tomarte un respiro me parece muy lícito y muy aceptable, pero seguir adelante, hacer un proceso de crecimiento personal y no rendirte requiere de un gran valor y determinación. Hay que ser valiente para poder agradecer las enseñanzas que el dolor nos ha dejado.
    O sea que solo puedo decir que muy bien Ali, sigue así y sigue escribiendo post tan bonitos como este
    Un abrazo enorme

    • Uuufffff… Millones de gracias por compartir conmigo palabras tan bonitas, Odina… Me he emocionado mucho leyendo el comentario que me has dedicado, amiga!

      ¿Sabes qué pasa? Tendemos a tener en cuenta sólo la cara visible de las cosas que nos suceden y, desde la experiencia, te diré que es muy muy positivo frenar un instante y reflexionar acerca de los mensajes que cada aprendizaje trae consigo.

      Sé que no es sencillo saber valorar lo positivo de las circunstancias dolorosas que vivimos, pero también sé que ES POSIBLE hacerlo, trabajarlo, transformarlo y conseguir vivir en armonía y reconciliación con lo pasado.

      Cuando, después de realizar ese proceso, las sensaciones que te invaden y que recorren cada rincón del alma son INDESCRIPTIBLES. Sigues con tu vida echando mucho en falta a las personas que amas y ya no puedes ver, pero, si haces un buen trabajo, el universo se encarga de acercarte a personas fantásticas como tú que te hacen sentir momentos de una alegría inmensa.

      Por eso y por mucho más, hoy me apetece darte las gracias por seguir estando, guapa!

      Un abrazo grande grande para ti!

      Ali

  7. Para escribir un post como este hay que vivir y procesarlo muchas veces.
    Soy una predicadora de lo que es el vivir el ahora, el pasado no es algo que se olvida de la noche a la mañana, son lecciones de aprendizaje del día a día.

    Muy emotivo post.
    Saludos.

    • Hola Alexa!

      Muchas gracias por tus palabras!

      Yo también soy una creyente incondicional del vivir aquí y ahora, aunque reconozco que no siempre ha sido así. Creo que no es necesario olvidar el pasado para ser más feliz en el presente.

      El pasado, más dulce o menos, también forma parte de nosotras mismas y estoy convencida de que es muy positivo aceptarlo como tal y aprender de todo lo que hemos vivido para crecer y enfocar mejor nuestra vida.

      Me alegro mucho de que te haya emocionado el artículo! Este post es muy especial para mí!

      Un abrazo!

      Ali

  8. Hola!

    Gracias por compartir tu experiencia. Me he sentido muy identificada con muchas de las cosas que has contado y sentido en tu vida.

    He llegado a la conclusión que el dolor o ” experiencias malas” de la vida, nos ayuda a crecer como personas, ganar en humildad y abrir nuestra mente.

    Un abrazo.

    • Muchas gracias, Yolanda! Totalmente de acuerdo contigo!

      Lo único que añadiría a tu conclusión es que también ayuda a seguir caminando con otra perspectiva, ya que una de las mejores lecciones que nos dejan este tipo de experiencias es el aprender a relativizar. Algo muy importante y necesario en los tiempos que corren, ¿estás de acuerdo?

      Otro abrazo grande para ti!

      Ali

  9. Que poco de cosas tienes para contar y que experiencias has vivido, yo si como que la vida me ha pasado por encima y poco que contar tengo, las cosas malas las he olvidado y las buenas me siguen acompañando, feliz de leerte y conocerte mas.

  10. Qué sentimientos tan profundos nos compartes, Ali.
    Precisamente el otro día me explicaste un poco tu historia y hoy la he podido leer con todo lujo de aportes positivos para ayudar a otras persona que pueden estar en situaciones similares.

    Me ha gustado también como has iniciado el artículo hablando de las dicotomías porque me ha recordado a como yo también entiendo el funcionamiento de la vida: el Yin y Yang. Opuestos que se complementan y necesitan el uno del otro para existir.

    Y es así como logramos avanzar y crecer como personas: primero hay que superar una etapa para poder pasar a la siguiente.

    Bendita Roma que te trajo de nuevo a la luz. Felicidades por darte esta oportunidad

    • Muchísimas gracias, Montse!

      Yo también bendigo y estoy muy agradecida con Roma por todo lo que me enseñó, por todo lo que compartió conmigo y por las maravillosas sorpresas que me tenía preparada y que fui descubriendo durante mi viaje.

      Comparto tu opinión de que es necesario ir superando etapas para poder disfrutar plenamente de las siguientes. Creo que este es el buen camino hacia la armonía y la plenitud conscientes.

      Un abrazo fuerte!

      Ali

  11. Hola Ali. Es muy bonito ver como cada vez mas personas se animan a huir del postureo oficial de “que bien me va todo, soy un triunfador, soy el puto amo” y abre su corazon para que los demas nos sintamos menos solos en nuestro camino.
    Yo fui una postureadora durante muchisimos años. A raiz de que mi padre se largara de casa con un monton de pasta que era de mi madre y pasara de nuestra cara (yo tenia 22 años y mi hermano 16), despues de haberme tenido dos años como complice de su infidelidad (lo de la pasta no lo sabia, nos enteramos cuando se piro) lo unico que supe hacer fue una huida hacia delante. No sentir, solo hacer, hacer cosas. Consegui todo lo que la sociedad te dice que esta bien: un trabajo fijo bien remunerado de lo que estudie (por oposicion, vamos, que mas se puede pedir), matrimonio, hijo, en fin, todo fantastico. Para el resto mi vida era idilica y yo me esforzaba muchisimo en que asi pareciera. Como mi maximo defecto ha sido la envidia, me encantaba creer que los demas me envidiaban. Incluso cuando me divorcie del padre de mi hijo aguante el tipo como la que mas, y en seguida tuve otra pareja muy lucida socialmente: guapo, mas joven que yo, simpatico… Cuando sobrevino la ruptura con esta pareja, despues de ocho años de relacion y hace dos, mi vida se vino abajo literalmente: todo lo que habia estado reteniendo durante 25 años exploto. Fue tremendo. No podia salir de la cama. Yo, que en los dos años anteriores habia corrido dos maratones, era un crack de productividad y lo mas resolutivo que puede haber… me habia venido abajo de una forma a la que yo no daba credito. En fin, que ahi tuvo que empezar la batalla mas dura de mi vida: encontrarme a mi misma y quitarme la mascara que hasta yo me habia creido. El primer paso de mi recuperacion fue hacer el Camino de Santiago. Las experiencias que tuve ahi fueron un escalon imprescindible para salir de la depresion en la que me encontraba inmersa y empezar a trabajar. Y ahi sigo: todavia no tengo la distancia suficiente para agradecer de corazon lo que me ocurrio, pero se que estoy en el camino adecuado y aunque todo es muy doloroso, tengo claro que lo que estoy viviendo es imprescindible para mi evolucion. Y confio en que lo que hay al otro lado es maravilloso. Un abrazo fuerte para todos los buscadores.
    PD: Perdon por no poner los acentos pero tengo el teclado medio desconfigurado y me pone un corchete en vez de un acento.

    • Hola María,

      Muchísimas gracias por compartir experiencias tan personales en este espacio tan importante para mí.

      Creo firmemente que ni una de las circunstancias que vivimos son mero fruto de la casualidad. Estoy segura también de que, en su momento, no te sería nada sencillo aceptar y superar los baches que te ibas encontrando en el camino, pero es que, en realidad, estaban ahí precisamente para mostrarte el sendero.

      ¿Qué valor tendría el seguir hacia delante si todo nos hubiera sonreído? Desde mi punto de vista, la clave reside en nuestra gestión emocional y la actitud que decidimos tomar ante las circunstancias adversas. Y no es sencillo, nada sencillo, pero no es imposible.

      Además, cuando has conocido la tristeza y has tocado fondo, aprendes a valorar muchísimo más las grandes oportunidades que te presenta la vida. Aprendes a levantarte cada mañana disfrutando de un nuevo amanecer y de esos pequeños grandes detalles que marcan la diferencia.

      Me alegro infinitamente de que decidieras tomar acción y de que empieces a notar los cambios. Ahora… Toca seguir el rumbo…

      Un abrazo enorme, María!

      Ali

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