ESTO A LO QUE LLAMAMOS VIDA

AliImagino que, si llevas un tiempo siguiéndome, no se te habrá pasado por alto que llevo más de un mes sin publicar nada. La verdad es que no se trata de que no tenga nada que contar, sino que, si te soy sincera, las ganas de compartir y publicar un nuevo artículo habían decidido irse de vacaciones sin mí.

Aún así, pienso que los desafíos están para afrontarlos, así que hoy, sin ton ni son, me he animado a sentarme frente al ordenador y dejar fluir todas aquellas ideas que en los últimos días se han alojado en mi mente.

Este último mes, mi vida ha sido cuanto menos… movida.

He conocido a personas muy interesantes, he viajado a Bélgica para visitar a mis tíos, he disfrutado de la noche de Halloween en Madrid, he podido exprimir al máximo la compañía de unos buenos amigos en casa… Pero, en estos momentos, nada de eso me parece tan relevante como para hablarte de ello con más detalle.

En cambio, sí puedo decirte que, en este tiempo que llevo sin escribir, me he dado cuenta de algunas cosas que sí me parecen importantes, llamativas y no carecientes de sentido.

En primer lugar, he aprendido que la vida es algo más que sumar experiencias y ya. Es algo más que disfrutar del aquí y ahora, y hay que añadirle el cómo y el por qué, qué es aquello que nos invita a seguir soñando y cuáles son esas pequeñas cositas de nuestra vida que nos hacen sentir en armonía y nos motivan lo suficiente como para seguir esforzándonos por algo minuto tras minuto.

Por todo ello y por algunas razones más, voy a intentar resumirte a continuación lo que ha sido este último mes y medio, así que, sin mayores rodeos, ¡continuemos!

LUNA MENGUANTE: CAMINANDO HACIA ATRÁS COMO LOS CANGREJOS

No sé si te habrá sucedido alguna vez, pero, justo unos días antes del viaje que hice el mes pasado a Bélgica, empecé a notar que ya no tenía tantas ganas de escribir.

Sin saber demasiado bien por qué, me pasaba ratos y ratos frente al ordenador sin ser capaz de fluir con una mínima decencia ni una sola de mis ideas. Me sentía totalmente bloqueada y, sí, para qué negarlo, algo desconcertada, ya que no estaba acostumbrada a sentirme así.

Justo entonces, cuando empezaba a perder la paciencia y a dejarme vencer por cierta desilusión, llegó ese viaje a Bélgica, esa visita tan esperada a mis tíos que, a causa de la crisis, se han visto obligados a emigrar y a buscar una nueva oportunidad laboral lejos de su familia y del lugar que consideran su hogar.

Durante ese viaje y de forma totalmente imprevista, decidimos escaparnos a Waalwijk, una pequeña ciudad situada al sur de Holanda en la que vive una pareja de amigos a los que queremos muchísimo.

Gracias a esa decisión de última hora, tuve la gran oportunidad de vivir un instante inesperado, uno de esos instantes que no entran en tus planes, pero que, de repente, te abren los ojos y te ayudan a comprender y a plantearte cuestiones que, de no haber llegado ese momento, quizá hubieras tardado un tiempo más en topar con ellas.

Lo cierto es que compartimos un día extraordinario, unas horas maravillosas paseando por las calles del municipio observando la rutina habitual de quienes viven allí y apreciando esos detalles que forman parte de las mejores costumbres de los lugares a los que viajas.

Ya caída la tarde, nuestro amigo Hans me invitó a subir a la buhardilla de su casa para enseñarme algo. Mi tía me miró con esa mirada tan especial que tan sólo ella tiene como diciéndome “verás lo que te espera”. Y, ciertamente, tan sólo unos segundos después, yo no daba crédito a lo que estaban contemplando mis ojos.

Centenares de coches en miniatura invadían la sala y compartían secretos noche tras noche en la buhardilla. Era incapaz de murmurar palabra.

Sospechaba que, tras aquellas cajitas colocadas con un mimo apreciable en las estanterías, habían incalculables horas de dedicación. Tenía ante mí una de esas pasiones firmes, persistentes, algo mucho más importante que un simple delirio pasajero.

No sabía si sonreír o dejar que la emoción que sentía en ese momento fluyera sin más acariciando mis mejillas. Hans me miraba estupefacto, pero, inexplicablemente, me encontraba en uno de esos momentos en los que una no sabe bien qué decir. Y lo mejor precisamente es que, muy dentro de ti, sabes que lo mejor es no decir nada.

Mientras me paseaba por la buhardilla observando cómo Hans me mostraba uno tras uno los coches más especiales de su colección, comprendí que sentir verdadera pasión hacia algo va mucho más allá de dedicarle cierto tiempo de nuestra vida.

Entendí que no siempre existen razones para hacer o dejar de hacer algo, sencillamente dentro de ti sientes y notas esas ganas inmensas de dejarte llevar y dejar fluir aquello que tanto te apasiona.

En el caso de Hans, vi cómo un pequeño cuarto de unos diez metros cuadrados como máximo albergaba infinidad de retales de esos treinta años como coleccionista de la vida de nuestro amigo. Treinta años, que se dice pronto.

Detrás de la elección de cada uno de esos coches en miniatura, se escondía una historia, un pensamiento, un impulso o un momento.

¿Qué aprendí? Notando esa infinita ilusión en los ojos de Hans vi de forma muy clara que la perseverancia es un valor que precisamente brilla por su ausencia y que, cuando emerje, es una de las demostraciones más bellas que existen de que nuestra forma de hacer las cosas es aquello que nos define.

LUNA CRECIENTE: CÓMO LA HISTORIA DE ISIDRE ESTEVE FUE UNA TORTA EN TODA LA CARA

Me atrevería a decir que en muchas ocasiones, más de las que debiéramos, nos dejamos vencer por el conformismo y por la desmotivación y es tan sólo en momentos puntuales cuando nos paramos a pensar y decidimos tomar medidas al respecto.

Yo me encontraba en una de esas ocasiones hace un mes.

Me dejaba llevar por la rutina del día a día sin más, mientras me arrastraba por la corriente del río sin nadar a la deriva, hasta que el pasado 29 de octubre tuve la oportunidad de asistir a una conferencia de Isidre Esteve.

Isidre ha competido durante muchos años de su vida como piloto de motociclismo y rally. Mientras disfrutaba de los grandes logros que iba cosechando en su carrera deportiva, se vio obligado a pisar el freno a causa del accidente que tuvo en 2007 y que le causó una grave lesión medular.

Ante ese gran reto que le estaba presentando la vida, el destino o cómo queráis llamarlo, Isidre decidió trabajar duro, seguir entrenando constantemente, no rendirse, confiar en sí mismo y superarse día tras día para conseguir su objetivo: volver al mundo de la competición sin que una silla de ruedas se lo impidiese.

Según explicó Isidre, fue un camino muy duro, en el que él mostró una actitud que a mí me parece francamente admirable. Lo fácil en una situación como la que él ha vivido es rendirse y seguir adelante bajo la convicción de que nunca volveras a manejar un volante.

Tras duros entrenamientos y mucha lucha, Isidre volvió a competir en el Rally Dakar en 2009, dos años después de su accidente.

Conocer su historia de primera mano supuso para mí el comienzo de una nueva etapa. Una nueva fase en la que empecé a darme cuenta de que necesitaba plantearme y reorientar algunos aspectos de mi vida para sentirme mejor y disfrutar de mi día a día con todas mis fuerzas, con agallas, alegría y, sobre todo, ilusión por seguir superándome progresivamente.

LUNA LLENA: EL PROFESOR KÜPPERS Y SU OLÉ, OLÉ Y OLÉ

Desde la conferencia de Isidre Esteve, incrementé el tiempo que me dedicaba a mí misma y empecé a aplicar algunos cambios relevantes, entre ellos, el tomar más contacto con personas que sumen, personas de las que poder aprender, personas que me inspiren.

Justo ayer pude disfrutar infinitamente de una de esas personas, Víctor Küppers, profesor universitario, escritor y conferenciante experto en la optimización de las actitudes personales y habilidades comerciales.

Ayer escuché a Víctor hablar sobre la importancia de la actitud y de cómo jugar con la mayor ventaja posible en cualquier situación y con las cartas de la baraja que te han tocado.

Que sí, que eso de contestar “tzzzéee, bueno, voy tirando, vamos haciendo” sabemos decirlo todos.

Y también sabemos que el ritmo frenético con el que abordamos nuestro día a día suele repercutir considerablemente en nuestras relaciones con las personas que queremos, pero la cuestión no es esa.

La cuestión es la siguiente: ¿TE HAS PLANTEADO QUÉ PUEDES HACER AL RESPECTO?

Ayer el Profesor Küppers nos inculcó lo diferencial que puede llegar a ser nuestra actitud y nos habló de las verdaderas razones por las que las personas suelen tener una mejor o peor opinión de nosotros mismos.

Y cuánta razón tenía cuando nos dijo “la gente no te recuerda por tu currículum vitae, no te recuerda porque tienes una, dos o tres carreras, o un máster. La gente te recuerda por tu forma de ser, por tu manera de tratarles, por tu actitud ante la vida”. Chapó, Señor Küppers.

Porque, ciertamente, y cómo él mismo nos contaba ayer, tú eliges si quieres seguir caminando por la vida como una persona mediocre, que no lucha por lo que quiere, sin chispa, sin brillo, o si prefieres relucir tanto como las luces de un árbol de Navidad.

Yo, queridos y queridas mías, me declaro cansada de la mediocridad. ¿Y sabéis por qué? Porque no me importa que alguien me critique, alguien se aleje de mí o lo que hace tal o cual Fulanito o Fulanita. Realmente eso me importa bien poco, me es absolutamente indiferente.

Pero lo que sí me importa es desperdiciar este gran regalo que es la vida.

Soy consciente de las capacidades que tengo y pienso utilizarlas para conseguir lo que quiero: seguir convirtiendo mis ilusiones en una realidad y haciendo que mi vida cuente, tanto para mí como para las personas que realmente me importan.

¿Lo demás? Se puede quedar por el camino, que por el camino nos encontraremos. O tal vez no.

LUNA NUEVA: UN BUEN DESPERTAR, PASOS FIRMES Y UNA GRAN HISTORIA POR DELANTE

Justo así se demuestra el movimiento: ANDANDO. Y ahora que llevo un buen camino recorrido, voy a seguir caminando porque lo que viene sólo puede ser de una forma: MEJOR.

Esto es todo por hoy, pero os garantizo que no voy a tardar otro mes y medio en reaparecer.

Tengo muchas cositas guardadas que muy pronto vais a ir conociendo, pero hasta entonces… Os mando el mayor de mis abrazos y mucha energía positiva a través de esta canción:

Recordad estas palabras de Isidre Esteve:

“SOMOS LO QUE NOS PROPONEMOS”

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8 comentarios en “ESTO A LO QUE LLAMAMOS VIDA

    • Muchas gracias por tus palabras, Bea!!

      Sí, sí… Justo es lo que tengo pensado hacer… El blog va a dar un “pequeño” giro a partir de ahora y voy a empezar a desarrollar temas que hasta ahora no había tocado, creo que el resultado del experimento será positivo… ¡¡Veremos qué pasa!! 🙂

      Un grandísimo abrazo!!

      Ali

  1. “Yo, queridos y queridas mías, me declaro cansada de la mediocridad”
    Q gran frase! Yo hace tiempo que no paro de darle vueltas a esto, cuando te das cuenta de la mediocridad en la que puedes vivir, es como si hubieses sido miope y te pones las primeras gafas. Un nuevo mundo mucho más nitido se hace realidad, ahora puedes ver los detalles y apreciarlos, ahí es donde reside toda la diferencia….
    Gracias por tu post! siempre viene bien recordarlo…

    • Qué razón tienes, Undo…

      En mi opinión, para vivir mejor es fundamental tomar conciencia de las situaciones y contexto que nos rodea, en el más amplio sentido de la expresión. Sin esta percepción, sin este trabajo por nuestra parte, es como si siguiéramos adelante jugando a la pata coja.

      Gracias a ti por pasarte y animarte a escribir!! Buen fin de semana!!

      Ali

  2. Muy lucidas reflexiones Ali. A veces va bien tomarse un respiro de nuestras “obligaciones”, poner nuestro foco vital en otras personas o simplemente en una forma diferente de encarar la vida.
    Hoy, al despertar, reflexionaba sobre una frase muy conocida y muy citada: “si quieres llegar a un sitio diferente, no vayas por el mismo camino de siempre”.
    Creo que no llegamos a nuestros sueños muchas veces porque nos empeñamos en llegar a ellos siendo los mismos de siempre. Y quizás haya que hacer un cambio, posiblemente radical, para ser diferentes, y así alcanzar metas diferentes.
    Tus escritos siempre serán bienvenidos, porque hacen pensar. Gracias
    Josep

    • Chapó, Josep!! Qué gran aporte!! Ahora el que me deja pensando eres tú, fíjate qué curioso!! 🙂

      Desde mi punto de vista, quien prosigue su camino sin cambiar en nada en absoluto es quien no ha entendido absolutamente nada de la vida. Las circunstancias que nos rodean cambian, las prioridades cambian, nuestras necesidades cambian…

      Seguir sumando días en el calendario sin darse cuenta de esto es como ser un pez muerto dejándose llevar por la corriente del río. Pero… los peces también respiran, aunque no tengan pulmones, así que… A renovar el aire de vez en cuando!!

      Un fuerte abrazo, Josep!!

      Ali

  3. Guapa que gran reaparición. Olé por ti 🙂

    Genial todo lo que has aprendido y lo que nos compartes, eso realmente hace que lo que vivamos sea significativo y pase de importante a mágico. Espero nos sigas compartiendo esos aprendizajes tan profundos y te llenen de ilusión cada día para seguir escribiendo y compartiendo lo que quieras con nosotros.

    Un abrazo 🙂

    • Muchas gracias, Diana!! Yo no podría haberlo expresado mejor: MÁGICO.

      Has dado en la clave, tenemos que mantener los ojos y el corazón bien abiertos para saber apreciar lo que tenemos delante porque si no lo hacemos… Puede que nuestros aprendizajes y grandes oportunidades pasen de largo…

      Otro abrazo inmenso para ti!!

      Ali

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