Y TÚ, ¿DESDE DÓNDE TE RELACIONAS?

¿Cuántas y cuántas veces has reprochado a los demás la forma en la que te tratan? ¿Cuántas veces les has dicho a un buen amigo “joder, mira Fulano, lo que me ha hecho”?

Hoy quiero animarte a abandonar el papel de víctima constante y a asumir de una vez tu parte de la responsabilidad, a dejar de arrojar tu mierda en las espaldas de otros y a gestionar las consecuencias de tus actos con algo de integridad.

Voy a contarte una experiencia personal muy relacionada con el tema de mi artículo de hoy. Una experiencia que, en su momento, me hizo derramar muchas lágrimas porque no tenía la madurez que tengo hoy para plantearme las cosas desde otra perspectiva.

Resulta que hace dos años y medio aproximadamente me fijé en la persona inadecuada. Aún no sé muy bien si fue por sentimientos verdaderos o por otras razones, pero, sean cuales sean los morivos, la cuestión es que caí rendida por una persona que consideraba un amigo.

Un buen día decidí transmitirle mis sentimientos y averigué que no era correspondida.

Hasta aquí todo bien.

El caso (y razón por la que te doy toda esta chapa) es que mi desasosiego o frustración por no poder intentar mantener una relación con la persona a la que quería me llevó a actuar de un modo bastante desafortunado, a comportarme de un modo considerablemente invasivo, y a no respetar las decisiones de la otra persona.

Esta circunstancia, junto con la falta de oportunidad de tratar y resolver el asunto con el supuesto amigo mío, desembocó en una situación bastante desagradable, pérdida de comunicación asertiva y a una serie de actuaciones por ambas partes que, a mi juicio, fueron lamentables y dejaron bastante que desear.

¿Y por qué te cuento todo esto? Pues precisamente he decidido compartirlo contigo para que, si quieres, cada vez que actúes de forma reactiva con alguien o incluso contigo, te regales la maravillosa oportunidad de parar diez segundos y cuestionarte si esa decisión es la mejor que puedes tomar en ese momento.

Creas lo que creas ahora mismo mientras me lees, estoy absolutamente convencida de que, si lo piensas con algo de detenimiento y te honras con una cuchara sopera de honestidad, te darás cuenta de que tengo un poquito de razón.

Y que, tal vez, ese gesto de humanidad con nosotros mismos, esa prueba de compromiso y de autenticidad para con nosotros, puede ayudarnos sobremanera a abandonar ese papel de víctima que nos hemos creado con el propósito de ser el centro de una película que nos encanta protagonizar.

Esa película en la que nos compadecen, en la que los demás fingen entendernos y en la que nos adueñamos del escenario principal porque nos encanta ser el puñetero centro de atención.

¿Te lo has planteado alguna vez? Si tu respuesta es un no, amigo, amiga, luego no te quejes del tipo de relaciones que estás construyendo con tu entorno.

Porque si tú te comunicas desde el ego, la hipocresía y desde la falta a la verdad, ¿qué pretendes conseguir? ¿Que esperas recibir por parte de los demás? No esperes que el olivo te regale peras, manzanas, o cualquier otra cosa que sea lo que estás esperando.

¡Deja ya de esperar y actúa! Porque en tus manos está el tomar conciencia de qué puedes hacer tú para mejorar el modo desde el que te comunicas contigo y con los demás.

Y te garantizo, por experiencia propia, que prestar atención a este detalle merece bastante la pena… Y la alegría.

Imagen en cabecera: Empatía

¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Te ha aportado algo positivo?

Escribo y comparto mis experiencias personales con la finalidad de aportar valor, por lo que, tanto si ha sido el caso como si no, me encantaría que me dejaras un comentario compartiendo conmigo y toda mi comunidad lo que más te apetezca. ¡Muchas gracias!

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10 comentarios en “Y TÚ, ¿DESDE DÓNDE TE RELACIONAS?

  1. Guapa, muchas veces es complicado identificar desde dónde nos relacionamos, porque a veces parece que lo tenemos claro y hasta lo vemos sencillo, pero la verdad es que no es así porque no con todo el mundo nos relacionamos desde el mismo punto. Lo intentamos, a veces lo logramos, pero lamentablemente no siempre es así.

    Yo siempre intento ser objetiva, hacer mis intervenciones (cuando me las piden) y hablar desde mi experiencia, me equivoco muchas veces, sale el ego a jugar otras, desde luego. Es que no es sencillo. Pero es un ejercicio estupendo y bien que merece la pena hacerlo. Reflexionar siempre y sobre todo aprender a comunicarnos para evitar problemas y perder relaciones valiosas que significan mucho en nuestras vidas 🙂

    Un precioso mensaje guapa, gracias por compartirlo 🙂

    • Has compartido una verdad como un templo, amiga. “No con todo el mundo nos relacionamos desde el mismo punto”.

      La cuestión es: ¿prestamos atención a cuál es ese punto? ¿Conocemos las consecuencias de nuestras elecciones? Porque sí, aunque tal vez no lo veamos, relacionarnos desde un punto u desde otro tiene una afectación directa en nuestras relaciones interpersonales.

      Gracias a ti por tu comentario y estupendos aportes!

      Un abrazo enorme!

      Ali

  2. Hacia tiempo que no me pasaba por aquí… Y buscando inspiración sobre habilidades comunicativas he topado con este artículo tuyo y me ha gustado lo claro y conciso que resulta… La comunicación es algo mucho más sencillo de lo que la queremos hacer… Si nos damos cuenta de esto, podemos poner las bases de una sociedad más armónica y equilibrada…
    Un saludo!
    Jose

    • Totalmente de acuerdo, José! Muchísimas gracias por tu comentario.

      Espero seguir contando contigo a partir del 3 de septiembre. Estoy segura de que mi nueva web te gustará mucho.

      Un abrazo grande!

      Ali

  3. Coincido contigo Alicia.

    En definitiva uno recibe lo que da, y si no nos gusta lo que estamos recibiendo debemos deternos, tomar conciencia y sincerarnos si realmente somos nosotros el problema.

    Por ello se me hizo genial la imagen que pusiste al comienzo del post, por todos lados hay reflejos de lo que somos. Creo que es una excelente forma de comenzar a ser más responsables de nosotros mismos.

    Pero bueno, los egos nos dicen que el otro siempre tiene la culpa de las cosas y asi nunca maduramos, solo envejecemos en edad.

    ¡Saludos!

    • Hola!

      Disculpa que haya tardado en responderte, estoy dedicando este verano a preparar mi nuevo proyecto y no había visto tu comentario.

      El ego… Cuánto daño nos ha hecho y sigue haciendo… Lo importante, como dices, es tomar conciencia acerca de cuánto limita nuestra comunicación y cómo influye en nuestras relaciones para con nosotros mismos y nuestro entorno.

      Un fuerte abrazo y feliz verano!

      Ali

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